Culmina búsqueda de desaparecidos en bases militares

16/08/2018 – Con un cansancio físico y emocional, crisis nerviosas y expectativas divididas concluyeron los tres días de visitas de los familiares de personas desaparecidas a las bases de operaciones de la Secretaría de Marina en Nuevo Laredo, Tamaulipas, y Nuevo León.

Acompañados por representantes de la Fiscalía Especializada en Investigación de los Delitos de Desaparición Forzada, y de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV), un grupo de 12 familiares presenciaron las últimas diligencias en la base localizada en el kilómetro 7 de la carretera Nuevo Laredo- Monterrey, como parte de la investigación que realiza la Procuraduría General de la República (PGR) por la desaparición de 36 personas entre enero y mayo de este año.

Tras cuatro meses de la mayoría de las desapariciones, para algunos familiares las visitas fueron infructuosas, a otros les dio un poco más de certeza sobre las indagatorias, pero para todos fue enfrentarse una vez más a los dolorosos recuerdos.

“Entrar ahí me estresó mucho, sentí algo en la boca del estómago, como coraje al pensar en lo que sintió mi hijo cuando se lo llevaron, se me vinieron muchas cosas a la cabeza y me puse mal, simplemente lloré ahí en el patio”, relató Gregoria Ochoa, madre de Édgar Treviño Ochoa.

El joven carpintero, de 29 años edad, desapareció el pasado 21 de mayo cuando, según los testimonios de testigos, presuntos integrantes de la Marina se lo llevaron cuando quedó en medio de un enfrentamiento con delincuentes en el kilómetro 10 de la carretera Nuevo Laredo-Monterrey.

Desde entonces, Gregoria no sabe nada de su hijo. Recorrió las tres bases de operaciones de la Marina: la primera en una bodega en Arteaga y Leona Victoria, en la colonia Victoria de Nuevo Laredo, Tamaulipas; la segunda, cerca del Puente internacional Colombia, en Anáhuac, Nuevo León, y la tercera en Mar Rojo y Océano Atlántico, en la colonia La Paz, Nuevo Laredo.

Pero fue en esta última visita que flaqueó y la impotencia le invadió, porque no le permitieron revisar habitaciones. “Para mí es algo que no tiene sentido, yo me imaginaba ver algo más, pero no, todas están muy limpias y hasta pintadas. Incluso, esta vez solo permanecimos en el patio, nos rodearon y no nos dejaron movernos.

Solo eran un montón de ojos detrás de capuchas viéndonos. ¿Qué esconden?”, cuestionó. En tanto, para María de los Dolores Romero, madre de un niño de 14 años quien, según testimonios, se lo llevó presunto personal de la Marina el pasado 23 de abril de una tienda de carretera en Nuevo Laredo, significa la esperanza de demandar justicia, sobre todo porque su hijo fue encontrado muerto con signos de violencia y un disparo en la cabeza en el kilómetro 30 de la carretera hacia Piedras Negras.

La PGR informó ayer que ha realizado 150 diligencias por los 36 casos de desaparición, en los que una persona fue localizada viva y nueve sin vida.

Agencias

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