La pandemia de covid-19 deja un impacto también en los cuerpos de agua del sur de Tamaulipas. El río Pánuco y las lagunas del Chairel y Carpintero son receptoras de una mayor cantidad de descargas de aguas negras al extenderse el resguardo domiciliario de más de dos meses y medio.
“Derivado de la cuarentena se incrementa la generación de desechos sólidos y de aguas residuales que contaminan río y lagunas”, señala Guillermo Ruiz, director de Conservadores de la Biodiversidad y Educadores Ambientales (Grupo Cobea).
Siempre hemos sabido, dice, a dónde van parte de esas descargas, por lo que dentro de la inversión millonaria que se plantea para la Laguna del Carpintero, propone incluir una planta de tratamiento de aguas negras o por lo menos desarrollar un proyecto integral para sanearla.
“Definitivamente la infraestructura atrae al turismo, pero es necesario no dejar de lado el tema de la salud; un cuerpo de agua contaminado no solo acarrea problemas a las especies que viven en ella, sino que incrementa problemas de salud, a los cuales, con esta pandemia, hemos comprobado que no debemos hacer menos”.
Para Grupo Cobea, hoy se conmemora el Día Mundial del Medio Ambiente con un sabor agridulce, porque si bien es cierto 2020 ha traído un respiro que el planeta necesitaba, todavía hace falta un mayor esfuerzo, pero lo lamentable en estos momentos es que viene un recorte presupuestal en biodiversidad.
“Debido a las medidas de austeridad y el recorte del 75% del presupuesto para instituciones como la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas o la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, la conservación en nuestro país sufrirá un fuerte golpe”.
El reto, expone, es reflexionar sobre lo que nos ha dejado la pandemia y comprender que el medio ambiente es un tema serio que debe ser escuchado y atendido por todo tipo de instituciones.
El ambientalista Miguel Verástegui, destaca en su propia reflexión que, el planeta está cansado de la contaminación y los recursos naturales a punto de agotarse.
Advierte que es real la amenaza de que no se disponga de agua dulce que abastezca el río Tamesí, luego de que la cuña salina subterránea llegó silenciosamente desde las marismas sin que ninguna autoridad haya resuelto la ruptura del dique El Camalote.
“Nadie previó que se debía invertir en plantas potabilizadoras desaladoras; por otro lado se ignoró la petición de reubicar la laguna del Chairel para aliviar al menos un poco la contaminación que se acentuó a raíz del hidrotúnel, que pasó a dañar la incipiente potabilización de Comapa”.
Afirma que nadie se ocupó en su momento por hacer eficiente la potabilización del agua de la Comapa, proceso que no ha cambiado desde su inauguración en el año de 1930, a pesar de que existen más de 23 procesos diferentes para potabilizar. Sostiene que nunca se cumplió la norma oficial NOM-SSA1-127.
“Nadie invirtió en bombas de relevo de gasolina o de diésel para que cuando hubiera un apagón empezaran a funcionar, nadie quiso que se incluyera en algún presupuesto suministrar energía eléctrica subterránea y garantizar el abasto en caso de un huracán”.
Nadie tampoco previó el riesgo de que en los cinco puentes del libramiento poniente de Tampico cayera una pipa con tóxicos, cuya contaminación dejara sin agua al sur de Tamaulipas, destaca.
Señala que no se puede poner de pretexto al covid-19 porque la pandemia apenas es de este año y los problemas ambientales, históricos, lo que atribuye a la corrupción.
Agencias