Desafío

Rafael Loret de Mola

19/12/16

*Mundo Envilecido
*Petróleo en Caída
*Hackers Taurinos

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Hasta los cardenales, como el muy cuestionado Norberto Rivera Carrera, solicitan la intervención de la Divinidad, en el caso de México el toque milagroso de la Virgen de Guadalupe, para aplacar las iras que salen de la conciencia de Donald “el pato” Trump MacLeod. Así avizoran las cosas hasta quienes interponen un supuesto halo de santidad entre ellos y sus interlocutores. Claro, una cosa es Dios y otros los siervos desbalagados; y dudo que sólo con oraciones sea posible atajar el efecto de una elección contaminada desde Rusia.
El caso es que hoy, 19 de diciembre, librará Trump el último asalto con la oposición de no pocos senadores de su partido, el Republicano. La certificación del Congreso no puede evadirse de las prueba, cada vez más evidentes, dela infiltración del sistema de votación con la feroz y estratégica intervención de los inmundos hackers contratados por Moscú para asegurar la victoria de un fascista y el advenimiento global de las doctrinas emanadas de este modelo, otrora condenado por los comunistas del Sóviet Supremo, considerando el triunfo “cultural”, si es dable llamarlo así, de Hitler, Mussolini y Franco, a más de setenta años de la caída del búnker de Berlín, y a cuarenta y un años de la muerte, plácidamente y en la cama, del “caudillo” que silenció a los acobardados españoles de la época.
Dijéramos que aquellos están en una posición paralela a quienes exaltan hoy a Porfirio Díaz, enterrado en Montparnasse en París, porque sencillamente fue indefendible desde su caída hasta la resurrección de la derecha encanada en los gobiernos de fox y calderón más su agregado bajo la férula de peña. Sin revisión histórica alguna, la derecha en el poder festejó, a lo grande, el “centenario” de la victoria de la Insurgencia –que se dio en 1821- y el inicio de la Revolución –que debe anotarse en 1910-.
Así las cosas, quienes condenaron los efectos de la posrevolución, y los condenan, dejaron su bozal a un lado y se dieron a proclamar heroicidades en donde sólo hubo ambiciones –como en el caso del execrable Iturbide-, y poco les faltó para colocar el apellido Santa Anna con letras de oro en la Cámara de Diputados y hasta agregar el del “Chacal” Huerta. Los antihéroes, cuando regresan, pinta de cuerpo entero a sus adoradores, esto es como si Luzbel recogiera sus alas encendidas por el fuego eterno. ¡Ay, si no hay infierno qué equivocados estamos quienes señalamos a los corruptos sin castigo! Nos pudriremos al lado de quienes vivieron robándonos y gozaron de la vida mientras nosotros la sufríamos. Sólo polvo en amalgama pero diferenciados los restos de unos y otros por la buena o mala existencia, entre la miseria extrema y el bienestar como hijo primigenio de la corrupción.
Para los creyentes siempre habrá una justicia superior, divina, que suplirá a la impunidad, las mafias judiciales y los malos gobiernos protectores de sus cómplices, como los ladrones Duarte –el de Veracruz y el de Chihuahua-, Borge, Yunes, Murat, Moreira... y demás clanes repulsivos. ¿Qué Humberto quiere ser diputado por Coahuila? Habría que revisar sus antecedentes penales si hubiera la menor lógica política –no los del complaciente gobierno español sino las denuncias que sobre él penden en Estados Unidos-, para entender que si los coahuilenses no se arman de verdad y de honor estarán facilitando la intervención estadounidense de la mano de un febril belicista sentado en la oficina oval... en donde los atributos varoniles surgen del poder de las armas nucleares y no son seña personal.
Las mayores tribulaciones surgen de la probada intervención de Rusia en el proceso “democrático” de los Estados Unidos. Hay quienes piensan, en el Capitolio –¿qué pasaría si éste fuera atacado en la toma de posesión de Trump como retrata una serie de Netflix?-, que reconocer el hecho sería anular la fuerza de su “sistema” y sus blindajes. No es así, por supuesto: rectificar siempre será consecuencia de la sabiduría que reconoce errores y no se planta en los lugares comunes como si fuesen paraíso de la intolerancia. En fin, la mayor parte piensa en la fuerza de un modelo corroído hasta lo más profundo, acaso desde 2000 cuando se evidenció el fraude contra Al Gore dando paso al junior del clan Bush.
Al Gore, por cierto, optó por retirarse, ante las evidencias de la suciedad en el conteo de votos en Florida –gobernada por Jeb Bush, hermano del usurpador-, para “no dañar a nuestro sistema”, según alegó, sin percatarse que lo estaba hiriendo de muerte al no defender los sufragios a su favor y a quienes los emitieron. Porque el fraude fue contra el colectivo no sólo para anular al ahora ecologista que sólo observa paja en el ojo ajeno. Mientras, en 2000, el PAN aireaba su éxito sobre los cimientos derruidos de un PRI vencido desde dentro y con un candidato quien se colocó, él mismo, en el abismo; fue Paco Labastida el más grande “tonto útil” de la historia moderna.
El mundo está crispado, no sólo México; tanto que el inicio de una nueva “guerra fría” parece interrumpido por la habilidad de Rusia al colocar a un aliado en la Casa Blanca acaso para expandir el poder rojo a costa de un elemento cuya xenofobia y racismo están fuera de toda duda. Por eso se reza contra el malvado, engendro de Satán de acuerdo a las filípicas dominicales, y sin el menor escrúpulo que pudiera detener su afán de socavar las soberanías ajenas para destruir cualquier vínculo con otras culturas o las raíces de éstas, digamos las hispanas en México, para hacer prevalecer un mundo occidental que sólo sea el suyo.
Esto es, digamos como la propia “democracia” estadounidense traicionada por la tecnología moderna a través de muchachos que se creen sabios porque conocen los mecanismos para alterar las computadoras ajenas intoxicando no sólo a los cibernautas sino igualmente a los datos celosamente guardados incluyendo cuentas, padrones y todo tipo de documentos “secretos”. Julian Assange, en el ejercicio de su libertad, mostró el camino; y ahora todos lo hacen con una enorme facilidad dentro de una larga lista de mercenarios.
Si los sufragios pueden ser alterados en los Estados Unidos, como parece que ocurrió, ¿cuáles serán nuestras esperanzas para evitar un nuevo megafraude en el 2018 bajo las mismas reglas del juego usadas en las elecciones presidenciales más recientes? ¿Y por qué ahora se observa más confiado al enfermo López Obrador –un infarto y dos cardiopatías bajo el pecho-, si va camino de repetir lo ocurrido en 2006 cuando estaba con todo su vigor?
Puede haber una respuesta para ello: su largo andar en las entidades convulsas por las distinta fuerzas subversivas –Oaxaca, Guerrero, Michoacán, Chiapas-, incluso aquellas dominadas por los cárteles del narcotráfico, sin que le rozara el pétalo de una rosa en la piel política más sensible de cuantas existen. Pero sus incondicionales se encargan de justificarlo todo, hasta su tartamudez, arguyendo que está siendo el más atacado –acaso porque va a la delantera-, cuando reconoce que criticar al presidente es “un deporte nacional”.
La confusión en la difusión de ideas y consignas causa una enorme incertidumbre, más aún cuando se infaman los valores y se interpretan la justicia y la libertad a conveniencia de cada uno de los grupos en radicalización, otra de las amenazas latentes en contra de la precaria estabilidad nacional. Dos años son demasiados para esperar que el dominio de la paz social se prolongue hasta entonces cuando tanto se lastima la fe de la República y la de un colectivo cansado de engaños y medias verdades que no son sino mentiras disfrazadas.