Denuncian a entrenador por presunta agr3s1ón s3xu@l en Reynosa

Una familia exige justicia tras presunta agresión sexual hacía una menor de edad por parte de un entrenador de atletismo en el municipio de Reynosa. Caso denunciado en la Fiscalía en 2023, de acuerdo a los familiares, se desconoce el paradero del acusado.

Familia Tampiqueña que emigro a Reynosa
Se fueron de Tampico ante la necesidad de trabajar en la ciudad de Reynosa. Era el año 2013 cuando la familia Hernández, integrada por cuatro personas, papá, mamá y dos menores de edad, se mudó a la frontera en busca de un mejor porvenir. Llegaron, se instalaron y buscaron un lugar para que la hija mayor, buscara un sitio dónde poder entrenar atletismo.

Pasaron seis años y la menor de la familia decidió seguir los pasos de su hermana y comenzó a entrenar. El entrenador, Carlos Eduardo Olvera Reyna, era vecino de la familia por lo que la convivencia fue más estrecha; se ganó la confianza del matrimonio Hernández, dada la cercanía, pero después todo cambió, fue un giro inesperado.

El caso fue denunciado ante la Fiscalía
De ser su entrenador, pasó a ser un agresor sexual. El caso fue denunciado ante la Fiscalía Especializada en la Investigación de Delitos contra Niñas, Niños, Adolescentes y Mujeres por Razones de Género (FENNAM) el 11 de septiembre del 2023, pero hasta la fecha nada se sabe del agresor de la pequeña MM.

“Cuando nosotros llegamos aquí no conocíamos mucha gente; esta persona era cercana. Al ser entrenador, se volvió amigo de la familia porque incluso vivíamos en el mismo fraccionamiento. Conforme fue creciendo, la niña chiquita se fue incluyendo en el deporte”, comenta la madre de familia.
Explicó que el maestro era quien se encargaba de llevar a sus dos niñas a los entrenamientos y también las llevaba de regreso.

“Vivíamos como a dos cuadras; para mí era más fácil que las llevara y las trajera de regreso a casa, y conforme fue pasando el tiempo fue creciendo la confianza. Él tiene una nieta chiquita, casi de la edad de mi hija, entonces la niña me pedía permiso porque se iba a hacer una pijamada en su casa, pasó el tiempo y la niña ya tenía 7 u 8 años empecé a trabajar y para mi era práctico que el entrenador las llevara y trajera”.
Llegó la etapa de competencias eliminatorias y el equipo de atletismo tenía que competir en los torneos, “yo no podía llevarlas así que la esposa del entrenador se hacía cargo de ellas. Yo no fui en esa ocasión y hubo mucha confianza. Acepto que de parte mía no estuvo bien que las dejara ir”.

La madre de la niña, explicó que en tiempo de Pandemia le dio Covid, y también a su hija mayor, “entonces ellos se llevaron a la niña a su casa para que no se contagiara”.

La verdad detrás de un celular
Dijo que fue en el 2023, fue cuando se dio cuenta de lo que estaba pasando con su hija porque platicaba con unos amiguitos de su escuela pues, “les decía que ella ya no quería ir a entrenar, que prefería ir sin el transporte pero ella no me decía por qué hasta que me di cuenta en el teléfono por las conversaciones con sus compañeritos”.

En los textos del teléfono celular, la niña decía que desde que estaba más pequeña, desde los cinco y seis años, ella hacía esas cosas.

“La verdad cuando yo leí me quedé en shock, y cuando yo le empiezo a preguntar, que quería que me dijera la verdad, incluso yo le dije, ‘nena tal vez hayas malinterpretado las cosas’ y ella me dijo ‘no mamá cómo crees’ y ya me empezó a decir que la manoseaba y que a ella le tocaba sus partes”.
Tras la trágica noticia, la mamá de MM, buscó al entrenador para que le diera una explicación de lo que su hija estaba diciendo.

“Yo no voy a parar hasta hacer ruido, porque sé que tarde o temprano va a caer y solo pido justicia”.
“Lo enfrenté pero la verdad yo no lo podía creer. Yo le dije que había encontrado algunas conversaciones en el celular de la niña y él de primera me lo negó, dijo que tal vez la niña lo malinterpretó; él es diabético, y cuando yo le digo esto, se le cambió su semblante, se le secó la boca, no podía ni hablar, y yo estaba llorando porque yo le dije… ‘cómo profe, si toda la confianza que le tenemos, que le hemos dado. Para nosotros siempre fue como un apoyo’, y le dije que yo esto no me lo podía quedar callada porque es un asunto delicado. Él me dijo que no hiciera nada porque era una persona pública, porque él trabajaba en ese momento en el ayuntamiento de Reynosa como entrenador del municipio y del estado”.

​​La respuesta del presunto agresor

Ante la acusación directa, el profesor Carlos Eduardo, dijo que le diera tiempo, a lo que la madre de MM contestó.

“tiempo para qué". Yo le dije, no pues es que no hay tiempo. Sus palabras no las olvido dijo ‘pues para encontrar una cuerda y ahorcarme’. La madre señala que cuando escucho esas palabras pudo confirmar que que todo lo que la niña había dicho era verdad.

Ante lo sucedido, y una vez hablado con la familia, fue la niña quien dijo con plena seguridad que ellos como papás hicieran algo “para que él ya no le haga a otras niñas lo que le hizo a ella”. Así fue como decidieron poner la denuncia ante la Fiscalía, pero afirma que tardaron tiempo en notificar al agresor pues la primera fue en marzo de 2023 y la primera cita que le llegó fue en junio donde él dio su dirección y dijo que trabajaba en el municipio. En el mes de octubre cuando fueron los juegos nacionales se encontraba en San Luis pero ya no regresó a Reynosa.

En enero del 2024, el entrenador vació su casa, su papá fue por algunas cosas, “y después de ahí ya no supimos nada de él, nadie lo ha visto”.

Se desconoce el paradero del entrenador
La madre de la menor, confirmó que ya van tres veces que se le cita a anuencia pero que no se le encuentra en la casa para dejar notificaciones. “Lo que sé es que ya tiene una orden de aprehensión, aunque a mi no me han mostrado nada, ni siquiera lo han boletinado, y que en donde él llegue a pasar algún retén ahí lo van a detener”.

Actualmente, la menor muestra daño psicológico, pues hay días en los que se deprime.

“Mi hija a veces está bien a veces está mal; tuve que cambiar de domicilio porque pues vivíamos en el mismo fraccionamiento, la niña se deprimía”.
Lo que puedo asegurar, es que el profesor de atletismo, Carlos Eduardo, está en Ciudad Victoria, porque ahí viven sus papás. “Yo no voy a parar de hacer ruido porque sé que tarde o temprano va a caer y solo pido se haga justicia”, culminó

Agencias