Ola de calor en la frontera de Tamaulipas es un infierno para los migrantes

Las temperaturas extremas que azotan la frontera entre Tamaulipas y Texas se han convertido en una nueva amenaza para los migrantes que intentan cruzar hacia Estados Unidos. En ciudades como Reynosa, Matamoros y Nuevo Laredo, el termómetro ha alcanzado los 46 grados Celsius, provocando una crisis humanitaria sin precedentes.

Tan solo en los primeros dos meses del verano, al menos 27 personas migrantes han perdido la vida por causas relacionadas con el calor, según datos de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos (CBP). Esta cifra supera los registros del año pasado y refleja el aumento de los riesgos para quienes transitan por zonas desérticas o intentan cruzar el río Bravo en condiciones extremas.

Entre los fallecidos se encuentran niños, mujeres embarazadas y personas de la tercera edad, en su mayoría originarios de México, Venezuela y países de Centroamérica.

Tamaulipas es uno de los principales puntos de concentración migratoria del país, al albergar cuatro de los cruces más activos hacia territorio estadounidense. Diariamente, cientos de personas llegan a municipios como Reynosa, Matamoros, Miguel Alemán y Nuevo Laredo, donde terminan varadas en campamentos improvisados, sin protección frente a las altas temperaturas.

Organizaciones como Senda de Vida, Médicos Sin Fronteras y la red de albergues Humanitaria han alertado sobre el deterioro de las condiciones sanitarias. Se reportan casos de deshidratación severa, insolación, quemaduras por el sol y desmayos provocados por la exposición prolongada.

“Esto no es solo una crisis migratoria, es una emergencia de salud pública. Muchos llegan sin agua, sin alimentos y sin saber los riesgos que implica moverse con este calor”, señaló una voluntaria en Reynosa.

Ante esta situación, grupos civiles han comenzado a instalar estaciones de hidratación y puntos de sombra en sitios clave como el puente internacional en Matamoros, la plaza de la República en Nuevo Laredo y zonas aledañas al río Bravo. También reparten kits con suero, sombreros y bloqueador solar, aunque reconocen que los recursos son insuficientes para atender a todos.

Autoridades locales han puesto en marcha brigadas móviles de atención médica y centros de hidratación, pero los esfuerzos han sido rebasados por la magnitud de la emergencia. El Gobierno Federal anunció un reforzamiento en la cooperación con agencias estadounidenses para prevenir nuevas tragedias, aunque aún no se han detallado acciones concretas.

Expertos en salud recomiendan evitar cruzar durante las horas más calurosas del día (entre 11:00 a.m. y 5:00 p.m.), mantenerse en la sombra, hidratarse constantemente y buscar ayuda médica al menor síntoma de golpe de calor, como mareo, confusión o pérdida del conocimiento.

La frontera, que para muchos simboliza una esperanza de vida mejor, hoy se ha transformado en un riesgo mortal bajo el sol abrasador.

Agencias