Inicia el pedregoso camino de la destitución

Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, dio inicio a un proceso que podría resultar en la destitución del presidente Donald Trump, acusado de traición a la patria. El juicio político al mandatario sería posible –aunque los resultados sean inciertos, debido a que los republicanos tienen mayoría en el Senado– gracias a que un “soplón” de los servicios de inteligencia reveló la existencia de una conversación entre el habitante de la Casa Blanca y el presidente ucraniano, a quien el primero pidió ayuda para investigar y desacreditar al posible próximo candidato demócrata: Joe Biden.

WASHINGTON.– Donald Trump está en el banquillo de los acusados. El liderazgo demócrata en el Capitolio lo responsabiliza de traición a la patria y por ello se puso en marcha de inmediato el proceso legislativo de investigación para someterlo a un juicio político.
“Las acciones que el presidente ha tomado hasta la fecha violan seriamente la constitución. Debe ser sometido a la rendición de cuentas; nadie esta por encima de la ley”, sentenció Nancy Pelosi, la presidenta de la Cámara de Representantes al anunciar el inicio del proceso para juzgar a Trump.
La decisión de Pelosi de enjuiciar a Trump se genera del reporte publicado por el diario The Washington Post el pasado martes 17, sobre una denuncia anónima de que Trump solicitó a un gobierno extranjero interferir en las elecciones presidenciales estadunidenses de 2020.
El denunciante, una o un integrante de los servicios de inteligencia, alertó a sus jefes bajo la condición del anonimato (Whistleblower, se dice en inglés) del presunto abuso de poder por parte de Trump con el fin de reelegirse el 3 de noviembre de 2020.
Acorralado por los reporteros, el jueves 19, Trump admitió haber hablado telefónicamente con Volodymyr Zelensky, presidente de Ucrania, pero negó que hubiese algo ilegal en dicha conversación.
En seguimiento a su propia noticia, el Washington Post precisó que el denunciante cívico (soplón, como también se puede traducir whistleblower), denunció que Trump pidió a Ucrania investigar a Joe Biden.
“Fue una llamada amistosa, adecuada y sin nada ilegal”, admitió Trump el sábado 21, obligado por los cuestionamientos de los reporteros.
Los hechos subsecuentes ocurrieron en cascada. Los demócratas, encabezados por su líder, Pelosi, exigieron Trump y a la Casa Blanca la develación del informe de alerta del soplón y la transcripción de la llamada a Zelensky.
Como era de esperarse la reacción inmediata de Trump fue acusar a los demócratas de una cacería de brujas y hacerse la víctima. Mientras tanto, en el Congreso federal estadunidense aumentaban las voces que pedían enjuiciar políticamente al presidente.
Los reportes periodísticos insistían en que Trump presionó al gobierno de Ucrania para que indagara un presunto caso de corrupción que involucraba a Hunter Biden, hijo del exvicepresidente Joe Biden –aspirante, éste, a la nominación presidencial demócrata–.
The Washington Post y The New York Times citaban fuentes gubernamentales asegurando que la intención del presidente con la pesquisa en Ucrania era “echarle tierra” a Biden para minar sus posibilidades de ser el candidato presidencial demócrata y su contendiente el 3 de noviembre de 2020.
El lunes 23 por los pasillos del Capitolio corrió como reguero de pólvora la noticia de que Pelosi anunciaría el juicio político contra Trump. El mandatario quiso actuar en consecuencia y anunció en su cuenta de Twitter que el martes 24 liberaría, sin editar, la transcripción de la conversación con Zelensky que se llevó a cabo el pasado 25 de julio.
El Post y el Times reportaron que ocho días antes de la llamada, el 18 de julio, el mandatario estadunidense ordenó al Departamento de Estado y al de Defensa suspender un paquete de asistencia militar a Ucrania por unos 400 millones de dólares.
La decisión fue una estratagema de quid pro quo (me das y te doy) que sería usada por Trump para presionar a su par ucraniano para que cumpliera su deseo de investigar el caso de Biden. El hijo del exvicepresidente demócrata trabajó cinco años como miembro de la junta directiva de una empresa de gas de Ucrania que estaba bajo investigación por corrupción.
Aunque a Hunter Biden nunca se le acusó de corrupción en Ucrania, el Post y el Times reportaban que Trump prometió a Zelensky que si le ayudaba a echarle tierra al exvicepresidente, liberaría el paquete de apoyo militar.
La Casa Blanca desclasificó el contenido de la conversación el martes 24, como lo prometió Trump; no obstante Pelosi y su partido ya habían tomado el camino sin retorno y anunciaron el inicio del juicio político.
En un fragmento de la plática, Trump dice a Zelensky: “(Rudy) Giuliani es un hombre muy respetado; fue alcalde de Nueva York, un gran alcalde, y quiero que él te llame. Que te llame junto con el procurador general (William Barr)… la otra cosa: se habla mucho del hijo de Biden, que Biden paró la investigación y mucha gente desea saber sobre ello; lo que puedas hacer con el procurador general sería grandioso. Biden presumió por ahí que detuvo la investigación, lo que puedas hacer al respecto… suena horrible para mí”.
En este párrafo la líder demócrata encontró lo que deseaba: la evidencia de que Trump solicitaba la intervención de una entidad extranjera para manipular a su favor el proceso electoral estadunidense, ya en marcha, y socavar las aspiraciones y posibilidades de Biden de ser su contrincante.

La acusación
La transcripción desclasificada por la Casa Blanca era más de lo que podían pedir Pelosi y sus correligionarios demócratas. Trump no sólo solicitaba la injerencia foránea al proceso electoral y democrático estadunidense, sino que usaba al fiscal de la nación como su abogado personal para el hecho anticonstitucional, amén de ya contar con los oficios de Giuliani, su representante personal en asuntos legales.
Desoyendo las denuncias del presidente que se hacía la víctima de un “ACOSO PRESIDENCIAL” como lo escribió en Twitter, el jueves 26 el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes comenzó la investigación con miras al juicio que seguirían otros cinco comités involucrados.
A la sesión legislativa fue citado Joseph Maguire, director nacional de Inteligencia interino, para hablar del reporte de alerta redactado por el soplón y que, por intervención de la Casa Blanca, no se entregó al Congreso en su momento.
Minutos antes de que arrancará la audiencia con Maguire como testigo hubo otra bomba: se desclasificó el acta del soplón.
El soplón denuncia otro presunto ilícito que incremente la gravedad del abuso de poder por parte de Trump y expone una violación flagrante a las leyes: la intención de la Casa Blanca de ocultar el audio y la transcripción de la conversación con Zelensky.
“Funcionarios de la Casa Blanca me dijeron que recibieron la orden de los asesores legales de la Casa Blanca de remover la transcripción electrónica del sistema computarizado en el cual se almacenan dichas transcripciones para su coordinación, finalización y distribución a integrantes del gabinete”, expone el denunciante.

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