“Es la mayor catástrofe de nuestra historia”: gobernador de Puerto Rico

24/09/2017.- La lluvia arrecia en Puerto Rico, inundado tras el paso del huracán María el miércoles, y todo el territorio sigue sin electricidad, con un 80% sin agua corriente y sin apenas telecomunicaciones. El país caribeño ha sido secuestrado por un desastre natural, es un rehén ansioso por escapar del caos.

Y el joven gobernador Ricardo Rosselló, de 38 años, llama a la calma asegurando que no existe un problema de carestía sino de dificultades provisionales para la distribución de recursos: “Tengan paciencia. Hay combustible, hay gasolina, hay diésel. No hay razón ahora para hacer motines. Van a llegar los recursos”, ha dicho este sábado. Como prueba, ha publicado en Twitter la imagen de un carguero de combustible entrando en la capital, San Juan. Por su parte, la Cámara de Distribución de Alimentos asegura que hay suministros suficientes para atender a la población hasta que llegue ayuda exterior.

Rosselló ha dicho que el huracán María es ya “la mayor catástrofe de Puerto Rico en su historia contemporánea en términos de los daños a la infraestructura”. Indicó que el ciclón George de 1998 tuvo un impacto de 7.000 a 10.000 millones de dólares y afirmó que en el caso de María “se puede pensar en números mucho más elevados que esos”.

En distintos puntos de Puerto Rico se han registrado saqueos de gasolineras y de otras tiendas. El gobernador ha extendido hoy por tiempo ilimitado el toque de queda para civiles entre siete de la tarde y cinco de la mañana, incluida la ley seca –prohibición de venta de alcohol–.

Solo funciona un 25% de la infraestructura de comunicaciones, según Rosselló, porcentaje que se concentra en el área metropolitana de San Juan. La gente está conduciendo hasta tramos de autopista donde aparece la señal y allí se juntan cientos de coches intentando poder realizar una llamada de teléfono o mandar un mensaje, según ha dicho a este diario desde la capital el reportero puertorriqueño Benjamín Morales, que describe un ambiente general de “histeria”. El gobierno ha distribuido 250 teléfonos satelitales por toda la isla entre alcaldes de zonas con poca comunicación.

Rosselló también ha explicado que no es posible tener enegría eléctrica en todos los hospitales del país y que por ello se desalojarán los que no puedan funcionar y se dará prioridad a los más grandes, los que estén más céntricos y puedan dar más servicios a más población. Algunos hospitales de municipios pequeños se han quedado ya inoperativos por falta de combustible.
Esta tarde se evitó un accidente medioambiental al ser rescatada una “barcaza” con combustible que iba a la deriva contra la costa de Puerto Rico.

El escenario es catastrófico. Una 15.000 personas en refugios cuatro días después del paso del ciclón, carreteras y puentes colapsados, barrios anegados, municipios incomunicados, tendidos eléctricos tumbados por doquier, la frondosa naturaleza de la isla laminada y un punto de alerta máxima: el embalse del lago Guajataca, que según las autoridades está en peligro de reventar por la excesiva presión del agua. El viernes comenzó la evacuación de 70.000 personas en su zona de influencia.

Miles de familias han perdido sus viviendas en todo el país, sobre todo las que tenían casas precarias de madera. En un Puerto Rico, casi la mitad de la población vive en la pobreza.

El gobernador ha realizado este sábado en San Juan un gabinete de crisis con los alcaldes de municipios que fueron capaces de llegar a la capital para comunicar sus necesidades. La prioridad sigue siendo llegar a los pueblos aislados, rescatar vecinos amenazados por las inundaciones y distribuir alimentos, agua y medicinas. Al mismo tiempo se trabaja en iniciar la reconstrucción del sistema eléctrico, que ha quedado arruinado. “Llevo 32 años supervisando daños y nunca los había visto a de este calibre”, afirmó a Bloomberg Wendul G. Hagler, general brigadier de la Guardia Nacional de EE UU. La isla entera está sin luz, sin aire acondicionado, esperando a que empiecen a llegar generadores en barcos desde EE UU. El Gobierno puertorriqueño ha reconocido que el restablecimiento del sistema eléctrico en toda la isla podría llevar meses.El Departamento de Energía estadounidense está a cargo del plan de recuperación de la electricidad, que supondrá la renovación total de una red muy descuidada en la que la media de edad de las plantas generadoras es de 44 años, el doble de lo recomendado por los ingenieros. Antes del impacto de María ya eran recurrentes los apagones por toda la isla.

El Gobierno ha registrado 10 víctimas mortales, incluidos dos policías arrollados por la corriente. Cálculos no oficiales de los medios locales establecen la cifra de fallecidos en torno a la quincena. El gobernador Rosselló ha admitido que falta territorio por revisar y zonas con las que establecer comunicación, por lo que el aumento del número de muertos podría ser “exponencial”.

Puerto Rico ha sido declarado zona de desastre por EE UU –del que es Estado Libre Asociado, una fórmula entre la dependencia y la autonomía de Washington–. El presidente de EE UU, Donald Trump, ha afirmado que visitará “pronto” la isla. Con una deuda de 72.000 millones de dólares con acreedores y un agujero de 50.000 millones en su sistema de salud y pensiones, la crisis de Puerto Rico se agrava aún más por la devastación de sus infraestructuras por el huracán y la paralisis económica a la que ha quedado abocado para los próximos meses. La aprobación de un rescate multimillonario por parte del Congreso de EE UU parece la única solución al desastre boricua.

El huracán María ha dejado ya una treintena de víctimas mortales en el Caribe. A las confirmadas en Puerto Rico, se suman 15 en la isla de Dominica, tres en Haití y dos en el archipiélago de Guadalupe. Es el tercer ciclón monstruoso que azota la zona en esta temporada despues de Harvey en agosto, que dejó inundaciones inéditas en Texas y unos 80 fallecidos, e Irma –el mayor huracán de la historia del océano Atlántico– en la primera mitad de septiembre, que provocó también más de 80 muertes entre el Caribe y Florida y un reguero de pérdidas de enormes dimensiones.

Figuras del espectáculo boricuas o de ese origen han puesto en marcha iniciativas para recaudar fondos para ayudar a Puerto Rico. Entre ellos cantantes como Luis Fonsi, Jénifer López, Marc Anthony, Ricky Martin o el reguetoneros Nicky Jam. También la estrella de la NBA Carmelo Anthony, de padre puertorriqueño. La figura emergente del trap (subgénero de moda del rap) Bad Bunny ha publicado un vídeo en Instagram que ya se acerca al millón de visitas en cuatro horas en el que rapea desde la cama de un hotel en su gira por Europa lamentando lo mismo que cientos de miles de boricuas que se encuentran fuera la isla, no poder contactar con sus familiares: “Otro día que no sé de mami / y ya son las tantas / otra tarima [escenario] que me trepo con un nudo en la garganta / dicen que dios no manda pruebas si uno no lo aguanta / por eso sé que Puerto Rico de esta se levanta. / El árbol se planta / la flor vuelve y crece: / somos la estrella que alumbra aunque estemos sin luz seis meses”.

Agencias.

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