Las autoridades de Protección Civil estiman que a partir de hoy comenzará a fluir por Matamoros lo más crítico de la creciente del río Bravo en la zona urbana de la ciudad, que en ejidos del poniente ya se ha desbordado, provocando inundaciones.
El organismo operador de los servicios de agua potable, a cargo de Guillermo Lash, ha reportado que a pesar del volumen que se ha desviado hacia el Vaso del Culebrón, sigue representando riesgos de inundación en la zona urbana, por lo cual se mantiene vigilancia de su comportamiento.
Bitácora
Los registros de incremento en la creciente de ayer casi llegaron a los 7 metros, pero la capacidad mayor del cauce es de 9 metros, sin embargo, hay que considerar los problemas del azolvamiento del cauce y la reducción del bordo de contención en algunos sectores, por parte de contratistas que lo utilizan para relleno.
Es por ello que se mantiene estrecha vigilancia en toda la ribera para detectar posibles rompimientos que pudieran considerar un peligro para las comunidades cercanas.
Para las 15:30 horas, se indicaba que el nivel de profundidad se ubicaba en 6.52 metros y subiendo, pero las autoridades lo estiman aún controlado.
Menor volumen
Según los expertos de la Comisión Nacional del Agua y la Comisión Internacional de Límites y Aguas, lo más que podría subir es a 7.70 metros, por lo tanto podría no llegar a registrarse alguna contingencia, pero es necesario que la población esté consciente que hay esa posibilidad.
Se considera que en 42 colonias que se han fundado en el municipio de Matamoros contiguas al río Bravo, habitan alrededor de 80 mil personas, que podrían estar en situación de riesgo en caso de incrementarse desmesuradamente la avenida de agua.
Esto porque no se descarta que otro fenómeno meteorológico pudiera afectar la zona y provocar nuevos escurrimientos por el río.
Las autoridades han aprovechado para reforzar algunas áreas del bordo que pudieran ser “reventadas” por el fuerte caudal.
El desfogue que se ha hecho hacia el Vaso del Culebrón, a través de los rajes que se hicieron en la autopista a Reynosa, ha permitido reducir los riesgos en la zona urbana, pero no es garantía de que el control que se tienen sobre el afluente sea constante.