Mucha mierda…
No, no se asuste por el término utilizado en el título de esta colaboración, aunque parezca, no refiere a un montón de políticos, pero no se duda que uno que otro se sienta aludido pues, aunque fingen, saben lo que son. La frase no es una grosería, grosería es la que hacen muchos de los que juegan a la política al pueblo.
“Mucha mierda” es un término muy conocido entre los teatreros, los que aman el arte no los políticos, pues se utilizaba en tiempos pasados para hacer alusión a que determinada obra de teatro, puesta en escena, había tenido mucho éxito.
Nace el término, porque las personas que acudían al teatro llegaban en carruajes y si había muchas heces de caballos en los espacios contiguos era porque se había tenido mucha audiencia y por lo tanto la puesta en escena había sido un éxito.
Pero la verdad es que entre el término de teatro del pasado y lo que se ve hoy con muchos políticos no hay mucha diferencia, de hecho, hay relación. Sobre todo, en tiempos electorales cuando las carpas están repletas de teatreros baratos, lo peor es que los encampañados y sus partidos parece que siempre quieren estribar su éxito, no tanto en el nivel de audiencia de sus eventos o su buena actuación sino en la cantidad de desechos que se tiran unos a otros y el cómo ensucian los escenarios.
Y es que, aunque no sean tan exitosas las campañas políticas, que ninguna convence realmente porque unas son una farsa y otras se empeñan más en estar manchando al opositor, si aplica bastante bien el termino antes utilizado para las puestas en escena con éxito, porque eso es lo que percibe el respetable, mucho desecho por todas partes, pestes de unos y otros.
Dirá usted, ¿y eso que tiene que ver en estos tiempos? Pues lo anterior viene a colación porque ayer fue el día de los teatreros, pero no crea que, de los políticos, no, ellos celebran los días de la elección y cuando llegan al poder en cada administración. Y aunque muchos politiquitos son buenos para caracterizarse en cada función y para engañar al pueblo aprenderse el guion, en esta ocasión no nos referirnos a los de su clase.
Bueno, a decir verdad, a muchos políticos se les debería de reconocer su gran capacidad histriónica porque son buenos para el teatro y el juego de máscaras, se especializan en hacer shows apenas se presente la ocasión, el problema, su problema y de nuestro pueblo, es que nada de noble tiene su actuación y menos saben que el buen teatro es fuente de inspiración.
Tan ignorantes del arte son muchos políticos que no se dieron cuenta que el 27 de marzo fue el Día Internacional del Teatro, créame, si lo hubieran sabido seguramente con los teatreros que son hubieran aprovechando la ocasión y se hubieran esmerado en hacer un poquito mejor su función, o hacer su teatro mandado, aunque fuera en las redes sociales y para hacerse presentes, una felicitación a los verdaderos amantes del teatro. A los artistas que con gran dedicación ejecutan grandes piezas teatrales.
Ayer fue el Día Internacional del Teatro, los artistas escénicos de todo el mundo estuvieron de fiesta, los actores teatrales que viven por y para el teatro, aparte que presentan al público muestras de las bellas artes, a esos nos referimos, no a los políticos teatreros que solo viven del pueblo y su único arte es echarles mano a los erarios públicos.
Cierto es que muchos, la gran mayoría, de los políticos son buenos para utilizar las máscaras de lágrimas y risas, hacer hasta tragicomedias, según les convenga.
En esa tesitura hasta les da por caracterizarse de santos, les encanta subirse a los escenarios, que se abra el telón y que el pueblo aplauda su actuación.
Pero el verdadero actor dice que solo requiere de tablas para hacer teatro, entre lágrimas y risas muestran a la gente su actuación, tristemente la mayoría de las veces mal viven del teatro, aun así, el aplauso es su motivación, el reconocimiento, su ilusión y al cerrar el telón esperan pacientes que dé inicio una nueva función.
Muchos de los políticos sin tablas, pero muy teatreros, quieren hacer una gran función, pero el pueblo se percata de su mala actuación, no convencen, igual ellos, los que ya andan encampañados y las encampañadas quieren escuchar los aplausos esperando que el día de la elección, si es que logran ser candidatos, en votos se refleje el éxito de su actuación.
Los teatreros, y me refiero a la gente digna que hace teatro, se esmeran estudiando sus guiones, ensayan arduamente para poder subir al escenario y brindar al público su mejor actuación mientras la mayoría de actores políticos la dignidad es algo que no conocen, el esmero no se los han presentado, muchos no tienen la capacidad ni para estudiar sus guiones al salir a escena, aunque sepan que de acuerdo a su función será el aplauso o la rechifla por la simulación.
En fin, el caso es que para el mundo artístico y las bellas artes internacionalmente ayer se celebró el Día Internacional del Teatro, aunque en el terreno de la política lo celebran diariamente, los actores con vestuarios, verdes, guindas, azules, naranjas, tricolores o descoloridos aparecen en escena, pero más que en tiempos pasados de exitosas puestas en escena, se ve más que estiércol que buenas propuestas.
Un día atrasado, pero con gran respeto y admiración, FELICIDADES a todos los teatreros tamaulipecos que en cada actuación ponen alma, vida y corazón, para ejemplo esta que ayer en la capital tamaulipeca el colectivo TRUEQUE dirigido por el maestro de muchas generaciones de amantes del teatro y excelente director de artes escénicas, CARLOS VALDEZ MÉNDEZ, para celebrar la fecha y sus 50 representaciones, presento con gran éxito en el auditorio ALBERTO LÓPEZ del Centro Cultural Tamaulipas la excelente puesta en escena “El Silencio de Júpiter”.
Los deseos para todos los que hacen teatro son que en cada una de sus puestas en escena se rompan una pata, rómpete una pata también es para desear éxito a los actores de obras teatrales, y siempre haya mucha mierda, de la gratificante para el arte, no como en la política.