Comerciantes en general y sobre todo los consumidores, están de acuerdo en que los precios suben a cada rato. Por ejemplo entre las carnes el pollo siempre ha sido lo más barato pero ahora el kilo ya oscila en más de 40 pesos el natural.
Mientras que asado o rostizado cuesta en 100 pesos promedio en distintos negocios, la inflación y alza general en la cadena alimenticia están provocando muchos desajustes, asegura el empresario Jorge Aguirre.
El problema es que estos precios ya no vuelven a bajar nunca y la población se tiene que acostumbrar a eso, vivir con menos y comprar sólo lo indispensable, explica.
Presentación
Por tradición el pollo ha sido lo más barato de las carnes, pero ahora se convirtió en un artículo de lujo también como muchos otros de consumo diario. La realidad es que en miles de hogares ya ni para eso va a alcanzar, considerando que ni el de importación es barato como era antes.
La situación es delicada para millones de personas que se ven forzadas a hacer ajustes cada mes o en períodos relativamente cortos al incrementarse la canasta básica de forma recurrente, manifiesta.
Proveedores
Todos los proveedores son nacionales y eso implica venir hasta la frontera a entregar la mercancía, eso genera más gastos. Algunas cosas se consiguen en Estados Unidos pero la cotización del dólar es de 20 pesos en promedio, a final de cuentas no se puede dar nada barato.
Desde la línea de producción se vienen aumentando los precios hasta llegar al consumidor final que es quien paga aunque compre menos de todo, señala.