Se duplica precio de canasta básica durante cuarentena

Mientras a los distribuidores mayoristas de alimentos se les ha incrementado el precio de los embarques hasta en un 50 por ciento, en las calles surgen negocios en pequeño que ofrecen productos del campo a muy bajo precio, como la tapa de huevo a 47 pesos y una sandía de hasta 12 kilos en 50 pesos.

De acuerdo a información de Lauro Peña, uno de los distribuidores mayoristas más conocidos, productos como el frijol se elevaron hasta 75 por ciento su valor, pero en general el alza es promedio del 50 por ciento en la mayoría de los productos de primera necesidad, tanto vegetales como latería, productos de limpieza y otros.

Consecuencia
El empresario considera que esta situación continuará por un buen tiempo debido a la falta de mano de obra en el campo para la producción de los alimentos, pues la cuarentena que impuso en gobierno federal, aplicaba en todos los ámbitos. Por el momento no se reporta escaséz de algún alimento en particular.
Peña estima que en general, los incrementos a los productos de la canasta básica y otros se ubicarían en el 50 por ciento, lo que preocupa porque el consumidor final es el que resulta más afectado.
En contraparte, en varios puntos de la ciudad se instalan temporalmente algunos ejidatarios que vienen a ofrecer directamente al consumidor sus productos, como naranjas, sandía, melón, chiles, queso, chorizo y leche “bronca”, para poder recuperar lo más posible de su inversión, desde la preparación del terreno, hasta el levantamiento de la cosecha.

Venta directa
Gregorio Martínez es un joven que viene de Francisco Villa con su camión cargado de sandía, algunos elotes y naranja, de la parcela de su padre, se instala en varias colonias cada día para ofrecer sus productos, y dice que la gente “responde” porque les ofrece precios realmente bajos, en comparación con las tiendas.
Y es que en el caso de los elotes, que el mercado Treviño Zapata se venden en tres pesos, los eloteros entre 20 y 25 pesos ya preparados para comer, a ellos en la parcela se los pagan a 90 centavos, a 1.20 pesos cuando ya escasea. “Los intermediarios son los que encarecen todo, los que ganan más sin tener que sufrir bajo el sol”, comenta.
Ellos no tienen permisos para su vendimia, lo hacen para ayudarse y de paso benefician a los clientes porque obtienen un producto más económico que en el mercado, y más fresco, ya que no se tiene que guardar en bodega, llega del surco a sus manos.