Con el propósito de mantener un mayor control del comercio informal en la playa Bagdad se han aplicado varias reglas que favorecen a los habitantes de sector, aunque por el momento no se les permite vender algunos de sus productos, como ostiones crudos.
Se busca apoyar a las familias que allá viven con los permisos para venta, para que se apoyen un poco ahora que comienza la actividad turística, así que los primeros 50 se les otorgaron en exclusiva a ellos, explica Roberto Mier, de Concertación Social.
“Respiro”
Por esta ocasión, en atención a la difícil vida que llevan estas familias en la playa, sin muchas oportunidades de empleo, les reservaron para ellos todos los permisos para la venta informal, algunos en carretones, puestecitos semifijos o que caminan cargando sus mercancías, pero también se les han marcado límites de desplazamiento, para que se mantengan de preferencia en una sola área, donde está el mercado de artesanías y en la entrada.
A ninguna persona radicada en la ciudad le han dado esa autorización, porque la idea es beneficiar a las familias de los pescadores que han pasado una situación mucho más complicada.
Ellos pueden vender inflables, sombreros, sombras, artesanías varias, así como alimentos, pero en este caso, bajo una estricta supervisión de Coepris, que les condiciona el uso de cubrebocas y el aseo constante de manos.
Higiene
Por ahora no pueden ofrecer el ostión crudo, ya sea en su concha o en coctel, por razones de salud, pero la fruta fresca, los lonches, elotes y otros, deben cubrirlos adecuadamente para evitar su contaminación.
Muchos de los pescadores se ha inconformado porque durante el tiempo que estuvo cerrada la playa, tenían que venir a vender su producto a la ciudad, y ahora no los dejan allá, pero se les ha explicado por parte de salubridad, que tal vez en dos semanas más se pudiera permitir.