Mujeres maltratadas acuden al refugio pero pocas acusan

El miedo a las represalias y la dependencia económica que tienen muchas mujeres ante sus parejas, no les permite proceder legalmente cuando son víctimas de violencia intrafamiliar, sólo una de cada seis se atreve a dar ese paso.

Panorama
De acuerdo al reporte de la Casa Violeta, abierta en marzo como refugio para aquellas féminas que cansadas de los abusos de su marido, concubino o novio, deciden ir a pedir ayuda, consuelo y en pocos casos, asesoría legal para proceder contra el agresor.
Laura Cavazos, titular del Instituto de la Mujer, informa que 60 son las que acudieron a Casa Violeta, donde se les atendió con acompañamiento y asistencia jurídica.
Es importante destacar que la violencia no es solamente de jaloneos y golpes, a veces tiene que ver con maltrato psicológico, económico, así como otros temas que tienen que ver con el origen familiar, etnias, creencia religiosa y demás.

Es general
Otro aspecto que también se presenta es el acoso, marginación o desigualdad laboral, y en otros campos.
Aunque la Casa Violeta se enfoca a la asistencia de señoras que tienen necesidad de salirse de su casa porque su integridad física, incluso su vida o de sus hijos, pueden correr riesgos por la violencia doméstica que sufren.
Pero sólo 10 tomaron la determinación de presentar denuncia contra la pareja, ya que las demás se justificaron en que tenían miedo a que creciera el nivel de la agresión, que si el hombre es detenido o las deja, no tengan manera de mantener a sus hijos, o se queden en la calle, ya que ellas no generan ingresos.

De oficio
Y es que precisamente por esa indecisión de la mujer, en el sistema judicial de Tamaulipas no se permite que, una vez iniciado un proceso legal contra una persona por el delito de violencia intrafamiliar, no se permite “retirar cargos”, el procedimiento se sigue de oficio hasta su resolución.
Entonces las féminas optan por dejar las cosas como están y no dan seguimiento a su queja, lo que a veces las deja más expuestas a sufrir situaciones más graves.
Afortunadamente por la dependencia económica que cada vez adquieren más mujeres, se confía que poco a poco se dediquen a frenar esa conducta antisocial.
Algunos varones actúan de esa forma por la cultura machista que aún predomina, no obstante que el marco legal penaliza ese tipo de conducta, que el día que sean denunciados, puedan terminar tras las rejas.