Porque se ha rebasado la capacidad de asistencia a migrantes en el templo Viento Recio en tiempo de Covid, un grupo de familias centroamericanas y mexicanas también se instalaron en el área verde de la colonia Villas Las Torres, donde algunos vecinos altruistas les han dado la mano con alimentos.
Se trata de personas que llegaron poco a poco a la frontera con la ilusión de aprovechar el programa de asilo político que tiene el gobierno de Estados Unidos, ya que en sus lugares de origen supieron que muchos compatriotas lograron ser aceptados para audiencia en corte, como explica Berenice Rivera, que viene de El Salvador.
Penurias
Lo que no se informaron es que muchos de ellos estuvieron varados hasta dos años en la frontera, en un campamento contiguo al Puente Nuevo internacional, y que si bien prácticamente todos pasaron para la audiencia en corte de Migración, no todos calificaron para asilo y fueron deportados.
Impulsados por su deseo de una vida mejor, estas familias llegaron a Matamoros y al enterarse de la realidad, que definitivamente no hay opciones para tramitar asilo, se quedaron con la esperanza de cruzar de forma ilegal, apoyados por diversas organizaciones no gubernamentales.
En espera
Sin embargo, como la gran mayoría se resisten a trabajar en Matamoros, pues dicen que les pagan poco por ser extranjeros, durante meses han dependido de la buena voluntad de las organizaciones altruistas, pero debido al regreso al semáforo sanitario en rojo, sólo pueden tener a 60 personas en el templo, por lo cual se les pidió que busquen un medio de proveerse lo necesario.
En el caso de los nacionales, como Juan Treviño, dijo que no consiguió empleo porque pensaba cruzar pronto con su familia, pues su meta es estar en suelo americano.
Ahora no tienen donde dormir, ni empleo, pero algunos vecinos del lugar les proporcionaron alimento, ya que la mayoría trae niños, y algunos les ofrecieron incluso quedarse a dormir uno o dos días en su casa, mientras consiguen una de alquiler.