Ya este es el segundo diciembre que les toca pasar a muchos de los migrantes en esta ciudad, ya que no todos los que llegaron a principios de 2019 se les dio entrada a Estados Unidos. Algunos esperan y peor aún los que llegaron posteriormente ya cuando había pandemia.
Gladys Cañas, presidenta de la asociación Ayúdales a Triunfar, indica que no es fácil para nadie estar en un centro de refugiados a miles de kilómetros de la familia y con un futuro incierto. Ellos no saben qué pasará en los siguientes meses y eso no los tiene tranquilos, muchos traen niños y es lo más lamentable al no tener un hogar.
Menores
Los que más sufren sin duda son los menores de edad al no tener una infancia normal en sus países, o ni siquiera una casa a la cual llamar hogar mucho menos establecer lazos sociales de amistad entre la comunidad.
De plano no hay donde jueguen, vayan a pasear con amigos o vean algo sólido en su situación migratoria. Dependen en su totalidad de lo que diga el gobierno del vecino país si les permite entrar en su petición de asilo, asegura.
Trato
Al paso de los meses y casi por completar los dos años las autoridades de México les han dado facilidades y ayuda, “organizaciones como la de nosotros les damos atención en muchas cosas que necesitan como el trámite de pasaportes, escuela o empleo que fue una de las gestiones más relevantes de este año”, expresa.
Sólo esperan que la pandemia termine pronto y el gobierno abra las oficinas para sus trámites en aquel país.