La migración de haitianos a México tiene una larga historia que está ligada a la inestabilidad social, política y económica de la isla, que tuvo sus primeros flujos en los años 60 y 70, durante los regímenes autoritarios de Papa Doc y Baby Doc Duvalier, cuando llegaron cientos a territorio mexicano que venían huyendo de la persecución política, pero también con fines académicos.
Especialistas en migración exponen que el terremoto de 2010 y la crisis política y económica en Brasil detonaron el éxodo haitiano hacia México. Entre ellos, un porcentaje llegó a Estados Unidos, mientras que otro prefirió residir en ciudades como Tijuana; sin embargo, coinciden en que con el actual gobierno de Andrés Manuel López Obrador y ante los nuevos flujos de migrantes, los caribeños enfrentan una política migratoria inhumana, xenofóbica y racista con el uso de la Guardia Nacional como la versión mexicana de la Border Patrol, con carta libre para detener, golpear y abusar de los extranjeros.
“Hay mujeres embarazadas, hay niños enfermos. No nos dejan salir de Tapachula, nos tienen como si fuera una cárcel y no podemos ir a otras ciudades de México. Sólo queremos llegar a un lugar donde podamos trabajar, vivir como migrantes, pero libres. No queremos que nos agredan, no somos delincuentes, no queremos ir a Estados Unidos. Somos humanos, no delincuentes ni animales”, dijo vía telefónica Jonesse Dumas, profesor haitiano quien tiene visa humanitaria con su esposa e hija, aunque los operativos de la Guardia Nacional y Migración les impiden salir de esa ciudad.
Wilmer Metelus, presidente del Comité en Defensa de los Naturalizados y Afromexicanos, expuso que la situación en Chiapas, en especial en Tapachula, es muy complicada, por lo que puede derivar en más actos de violencia oficial y de la población en contra de los haitianos: “Hay en esta región alrededor de 120 mil migrantes y de ellos, unos 30 mil son haitianos. Están en una situación deplorable, sin atención humanitaria, médica o de cualquier tipo por parte de un gobierno que se dice de izquierda, humanista, pero que es a todas luces xenófobo y racista”.
En entrevista, detalló la historia del éxodo de haitianos a México que inició en los años 60 con la persecución política en contra de los opositores durante los gobiernos de los Duvalier, pero que tiene sus picos más altos a partir de 2010, 2016 y actualmente, derivado de fenómenos naturales como terremotos, huracanes, crisis políticas como el reciente asesinato del presidente Jovenel Moïse, así como la pobreza extrema y la falta de oportunidades.
“La mayoría de esos 30 mil haitianos tienen sus trámites iniciados en la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) desde hace año y medio, pero no hay respuesta. Otro porcentaje ya tiene documentos migratorios, visas, permisos, pero no los dejan salir de Tapachula. El gobierno de López Obrador, bajo las órdenes de Estados Unidos, ha hecho un cerco para crear la primera ciudad cárcel migratoria e ilegal en el mundo”.
“Es un doble discurso y moral, porque a los afganos los reciben con alfombra roja; a los caribeños, con golpes y cárcel”, dijo.
Lo más grave, señaló Wilmer Metelus, haitiano naturalizado mexicano, es que ya empezó a permear el discurso de odio, como en tiempos de [Donald] Trump, pero en Chiapas, donde algunos medios, la población e incluso en hospitales hay un claro racismo y se culpa a los haitianos de todos los males: “Hay mujeres embarazadas y niños que llegan a los hospitales y les dicen: ‘No atendemos negros’”.
"Es claro que México contribuye a la política migratoria de Estados Unidos por medio de la violación de los derechos humanos, del derecho de asilo de haitianos y centroamericanos. Es falso ese discurso de que México es un país soberano, porque lo que estamos viendo es que nos convertimos en el muro fronterizo de Estados Unidos" dijo Alejandra Macias, directora de Asylum México.
Agencias