El desempleo está obligando a mucha gente a incursionar en toda clase de negocios de manera informal, desde vender carros, muebles, comida y artículos de temporada en las calles. Ya no es propio de personas mayores o con alguna discapacidad, sino gente joven.
El economista Pablo Reyna acepta que es un fenómeno social que se veía venir, ya que la gente tiene necesidad de salir adelante. “Hay que ganarse el sustento y si no hay de otra forma se hace así. Incluso gente sana o profesionistas que antes tenían un empleo bien”, dice.
En estos momentos nadie está libre y de un día para otro las cosas cambian sin poder reaccionar a tiempo, ni el plan B funciona muchas veces. Así que durante este año se espera más crecimiento de negocios informales todavía.
Sobrevivir
Para nadie es un tiempo conveniente y no importa a veces la preparación o experiencia que se tenga, las empresas están cerrando o quiebran. Si no tienen ventas los dueños de esos negocios no pueden seguir manteniendo los gastos diarios, pagar servicios, salarios e impuestos y antes que sea demasiado tarde cierran.
Esas personas sin trabajo se ven ante una realidad difícil, “lo más próximo es iniciar un pequeño negocio para sobrevivir mientras mejora la situación. Cientos o miles están así no sólo en Matamoros sino en todo el país”, explica.
Reducciones
Lo triste es que medianos y pequeños empresarios están “dando ese paso”, de irse al mercado laboral informal. Deciden reducir sus operaciones para no pagar rentas o nómina, se quedan ellos mismos al frente o su familia directa.
Así los está obligando el mismo sistema desde el año pasado, éste no será la excepción y no se avizora recuperación ni en este primer semestre que va a la mitad. La devastación por el coronavirus podría tardar hasta cinco años más, según.