De signos y tiempos
Hubo quien quiso enrolar en la secuela de “virtuales destapes”, que ha venido proyectando el guía político estatal, la reunión de inicios de semana con la Senadora de la República, OLGA PATRICIA SOSA RUIZ.
“Un gusto reunirme con la senadora Olga Sosa para fortalecer el trabajo coordinado que seguimos impulsando por el bienestar de las y los tamaulipecos. Con unidad y compromiso, seguimos construyendo un mejor Tamaulipas”, escribió en sus redes el Gobernador, con la respectiva fotografía donde aparecen ambos, en el despacho particular del Ejecutivo.
Imagen y mensaje, ciertamente, muy parecidos a los que en las últimas semanas se han dado, de su parte, con legisladoras y legisladores, alcaldes y alcaldesas, así como algún liderazgo gremial, que la opinión pública ha calificado como “signo de los tiempos”.
La pequeña gran diferencia, si se quiere ver así, es que en todos los demás casos, se trata de proyecciones hacia la elección local y federal del año entrante, en la que no se dibuja la figura y nombre de la Senadora de origen sureño.
Doña OLGA se inserta más bien en el muy cerrado grupo de aspirantes féminas -porque todo mundo da por hecho que “toca mujer”- a la sucesión estatal, que se estará dirimiendo en las urnas en cosa de dos años.
El encuentro y mensaje, entonces, será más bien una expresión de congruencia, confirmando perfiles de viejo y largo aliento.
La Senadora, invariablemente, en sus dichos y en sus hechos, ha ponderado el liderazgo político del Gobernador AMÉRICO VILLARREAL ANAYA en Tamaulipas, como fiel cabeza del morenismo estatal y representante absoluto del Movimiento nacional en el terruño.
El Mandatario, por su parte, le ha dado su lugar a la representante de Tamaulipas en el pacto Federal, aprovechando la interlocución en la Cámara Alta para la ponderación de los afanes de su gobierno, puestos en el interés superior de todos los ciudadanos.
Claro que OLGA está en las consideraciones de la eventual nominación para el reto electoral del 2028.
Está muy en la vista de quienes opinan y quien ha de decir la última palabra.
Se encuentra muy presente en el territorio, con ese ejercicio legislativo itinerante, por toda la geografía tamaulipeca, por donde igual da conferencias, participa de eventos, se reúne con ciudadanos, atiende invitaciones y hasta se pasea, promoviendo los tantos lugares atractivos que tiene la generosa geografía estatal.
Todo, sin dejar de atender la agenda legislativa, en la que además de presentar iniciativas, se reúne con los sectores productivos, camerales y emblemáticos, de los temas propios de las comisiones a las que pertenece y preside, de mucha trascendencia en el interés nacional, como es el de la producción primaria.
La foto y el mensaje de inicios de semana en las redes sociales, puede leerse como un “puedes ser”, con una respuesta de “como usted disponga mi líder”.
Los temas de la sucesión estatal todavía viajan en la montaña rusa del inexorable tiempo -repitiendo a contentillo de los diezmados “del plato a la boca se cae la sopa”-, aunque al ras del suelo ya hay quienes creen ver con claridad quien destaca en “el carrito” de las definiciones.
Y no son precisamente quienes andan haciendo derroche de numérico, desplegando pretendidos operadores, quemando pólvora, prendiendo cuetes, estallando fuegos artificiales multicolores en el firmamento y lanzando “el torito” encendido contra el respetable.
El discreto y elegante desplazamiento de la Senadora, en los lugares correctos, ante quienes debe ser, sin distingos, es lo que da la seguridad de que se mantiene en la puja por la nominación, entre los primeros sitios de donde ha de considerarse las definiciones.
En caso de que no vaya a ser, aquí, allá y acullá, hay plena conciencia de que no va a pasar nada.
Esa no es la interrogante principal.
Lo que muchos se preguntarán, llegado el momento, es si desplazar un perfil de tal naturaleza, por terceras formas, antecedentes, perfiles, no será contraproducente,
Y tal contraposición, al final del día, siempre estará ligada al interés superior del estado, como entidad federativa, y como pueblo que trascienda en cada una de sus familias, hasta el individuo mismo.
¿Cara o cruz?
La moneda está en el aire.