Los Hechos

Futuro venturoso

Escuchamos y leemos en unos y otros medios, en las redes sociales y en los mensajes escondidos, el discurso disruptivo de la confrontación.
Qué si el campo está en bancarrota, al punto de su extinción, que si las instituciones abandonaron el sector primario, y que si los tiempos idos fueron mejores mientras los nuevos abonan el apocalipsis.

Las comparecencias de los funcionarios del gabinete estatal para la glosa del cuarto informe del gobernador AMÉRICO VILLARREAL ANAYA, también han servido para responder a muchas de esas afirmaciones que han flotado en el ambiente, por tanto tiempo en boca de las minorías que perdieron el camino de regreso al territorio, apoltronados en los espacios que aún conservan.

Por sobre las proclamas, las mantas y cartulinas de ocasión, las cifras y las decisiones de política aplicada ayer pusieron los puntos sobres las íes de la agenda pública, en esos temas torales que atienden las máximas del nuevo humanismo mexicanos, comprometido con los sectores más vulnerables.
Sí -aceptó el Secretario de Desarrollo Rural del Estado ANTONIO VARELA FLORES-, dejó de sembrarse casi la mitad de la tierra abierta al cultivo para el ciclo temprano, pero no fue por falta de apoyos oficiales, como ondeó la oposición y cantaron las protestas parciales.

Lo que pasó es que no llovió en los tiempos ordinarios y no hubo la humedad elemental de arranque para plantar la simiente.
Pero ahora sí, ya llovió y aunque ya no son tiempos de plantar el tradicional sorgo de las grandes extensiones del norte, la tierra ha dado punto; en una administración dinámica y comprometida, como la del doctor VILLARREAL ANAYA, su área agropecuaria ya les propuso, consiguió semilla y apoyos, para que los agricultores participen de un ciclo intermedio con otros cultivos alternativos y rentables.

Entre ellos se cuenta con una opción innovadora para estas tierras, como es la producción del frijol guar, base de harinas que se usan en la explotación del gas shale, del que existen amplias reservas en el Valle de San Fernando, en el norte medio tamaulipeco, cuya explotación está en franca expansión, al descubrirse nuevas técnicas de extracción, amables con el medio ambiente.

Una fórmula de doble o múltiple propósito que reinserta a los campesinos en el ciclo productivo, aumentando sus ingresos, y abona a la industria energética con todas las oportunidades de empleo, negocio y economía que produce en el territorio.
Otra muestra de la ocupación institucional dentro del campo, que se maneja con tacto y visión de presente y futuro, puesta al servicio de los ciudadanos, es el ya famoso cultivo del sorgo blanco.

Ya opera la primera tortillería a base de sorgo blanco en Tamaulipas, impulsada por el gobierno estatal, reportando el aprecio del buen sabor y mayores nutrientes de consumidores e investigadores científicos.
Si el precio actual de la tradicional tortilla de maíz supera los 25 pesos el kilogramo, el de sorgo blanco rondará los 20 pesos, mejorando la economía y nutrición del grueso de los mexicanos que consumimos este producto.
Para los productores, que ahora reciben 6 mil 500 pesos por tonelada de maíz, a mitad de la tabla de rendimiento por hectárea, con el sorgo blanco los precios se multiplican exponencialmente.

El sorgo rojo -de siempre-, fluctúa en precios alrededor de 300 mil pesos la tonelada, lo que no alcanza ni para cubrir los gastos de producción, en los rendimientos promedio, generando cíclicas crisis políticas y de movilidad en tiempos de cosecha que amerita multimillonarios subsidios del Estado.
Esa es la otra versión de lo que ha pasado, está pasando y está pasando con amplias proyecciones, caminando los productores, sus organizaciones y las instituciones, de la mano bajo sombras de diálogo, entendimiento y ocupación social.

Así quedó en claro y fue reconocido por propios y extraños entre la asamblea legislativa representada en las comisiones que recibieron la primera comparecencia de la jornada, quienes en el encuentro posterior con la opinión pública compartieron el conocimiento de la otra cara de la moneda.
Igual paso ante el pleno general, al paso de la Secretaria de Bienestar Social del Estado, SILVIA LUCERO CASAS GONZÁLEZ.

La dependencia más sensible del gabinete, que acompaña los afanes que desde el sistema DIF estatal se desdoblan a lo largo y ancho de la geografía tamaulipeca a favor de los grupos e individuos más desprotegidos, dejó constancia de conocimiento, ruta, estrategia para seguir. Estrechando y desapareciendo las brechas de la desigualdad.

Ya habrá oportunidad para abundar sobre ello.