Locuras Cuerdas

PAN y PRI en Tamaulipas, de perros y gatos a Alianza
Si buscas la verdad, prepárate para lo inesperado, pues es difícil de encontrar y sorprendente cuando la encuentras. Heráclito.

En política electoral es de suma importancia disponer del conocimiento histórico, saber archivarlo y oportunamente recuperarlo para luchar contra el olvido y la confusión que el ruido deliberado de los aspirantes nos hacen para que seamos testigos de cuan populares son y cuanto los quiere el pueblo a pesar de las barbaridades cometidas mientras ejercían el poder y no requerían de nosotros como ciudadanos con eso que se llama voto.
Durante todos estos años del sexenio panista, si algo ha pretendido el partido azul en nuestro estado es desguazar al PRI. Casi lo logra. Del 35.97% del total de votos en el 2016 lo bajó al 9.07% en la pasada elección. El tricolor está en cuidados intensivos, y a pesar de esa historia plagada de rudeza innecesaria, hoy el PAN le pide al PRI el síndrome de Estocolmo, que se enamore de quien lo ha tratado mal. El presidente del blanquiazul en el estado, Luis René Cantú Galván, debería saber que las novelas rusas tolstoianas son curas de desilusión.
Todas las figuras de honda raigambre panista han visto con menosprecio a todos aquellos que huelen a PRI. Con el matiz de su preciso verbo para retratar los contextos fluyen las intemperancias del lenguaje, pues han hecho expresiones como: “No son confiables”, “Viles arribistas” o “Priístas corruptos”, son las que flotan en el ambiente político, justo cuando las circunstancias demandan una necesaria alianza para poder competir contra Morena, lo que hay es una atmósfera densa y viciada. ¿Temporada para tragar sapos y no hacerles caras?
En esta acción que da inicio, de trasvasar el poder de la gubernatura de Tamaulipas de unas manos a otras, el desmedrado patrimonio electoral del PRI cobra gran valor, sus pocos votos hoy valen oro. Cabeza de Vaca y el Truco requerirán más que sólo promesas para sumarlos. La esencia de la fe es ser parco en palabras y abundante en hechos, y estos últimos no abonan mucho para la alianza en nuestro estado.
Parecía que estos dos personajes disfrutaban mucho el miedo de quienes les temían, asumiendo que los priístas afectados por su fama de autoridad dura y ruda, interiorizaban que el único atisbo de dignidad a su alcance consistía sólo en resistir, en callarse, en no reclamar ante nadie la autocracia ejercida, hoy esa postura se revierte.
Hasta a la membrecía priísta más cansada o distraída le queda un resabio de instinto animal que confiere a las bases del partido una ligera idea de su situación con respecto a la máxima autoridad en Tamaulipas, como decía Thomas Becket respecto al poder del Rey Enrique II de Inglaterra, “El hábito es el mayor insensibilizador”.
La alianza electoral pretendida en nuestro estado entre PAN y PRI, es un batiburrillo, es decir, una mezcla de cosas revueltas, sin orden e inconexas, que desdicen entre sí y que pretenden vendérnosla como una polifonía, música que combina los sonidos de varias voces o instrumentos simultáneos de manera que forman un todo armónico; los insumos políticos de uno y otro partido para esta alianza, particularmente en Tamaulipas son como meter en un salón de la ONU a los palestinos y los judíos para que se entiendan. La historia tiene la respuesta y como dice la biblia judía: tengan por seguro que su pecado los alcanzará.
Querido y dilecto lector, en estos tiempos vertiginosos, los miembros de un partido y otro intercambiarán los papeles en afán de lograr mejores posiciones de poder, el caso de Yahleel Abdala Carmona, es emblemático de este tipo de acciones que denotan que lo de menos son las ideologías, lo verdaderamente contundente será el pragmatismo grosero de muchos de ellos y ellas. Quizá ya nada será igual. Todos y todas tendrán una nueva fe por comulgar y hasta entonces entenderemos la demolición de las ideologías partidistas.
Este es el preámbulo del proceso electoral de 2022. No creo necesario extenderme en largas explicaciones sobre este punto. Veremos en Tamaulipas de qué está hecho el PAN y de qué está hecho el PRI.
El tiempo hablará.