Numerología electoral
Debo reconocer que nunca en la vida me llevé bien con Pitágoras, el filósofo y matemático griego considerado el primer matemático puro. De hecho, en mi infancia sentía un distanciamiento existencial con mi padre por ser ingeniero civil, cuando en mis tareas de la materia en cuestión llegaba y en un dos por tres resolvía las ecuaciones con una simpleza que nos dejaba a los dos con la certeza de que el hijo era un bueno para nada en eso de las sumas y restas.
La verdad es que en esa etapa de mi vida las matemáticas se me hacían inanes, por no decir un adjetivo calificativo más ofensivo para los ingenieros y los arquitectos. De hecho pudiera decir que esa aberración por los números marcó la pauta en mi infancia en mi relación distante con mi padre, pero mi amor por las letras fue una compensación, pues me acercó sustancialmente con mi madre y con eso tenía gran parte de las batallas ganadas.
Si no estaba bien con el jefe de la casa, al menos tenía de mi parte a quien tenía influencia en todas las decisiones de familia. Aún a la fecha mis hermanos afirman que yo era el consentido de mi madre. Probablemente así fue en esa etapa. Con el devenir del tiempo mi padre y yo hicimos las paces que dictan las leyes, las costumbres y el código de honor, al grado que esta narración puede mimetizarse en un relato de familia, una leyenda, un cuento, una adivinanza o simplemente un recuerdo cargado de nostalgia con suspiros por aquellos tiempos en que éramos felices y no lo sabíamos.
Bueno, toda esa introducción histórica tiene que ver para dejarte en claro que los números nunca han sido lo mío pero en esta ocasión en que los caminos de la vida me llevan a los campos del análisis político te comento que me tienen sorprendido los que tienen que ver con el proceso electoral en puerta. Es para tenerlos presentes y entender por qué le llaman la elección más importante de la historia.
Comienza el proceso electoral 2021, de acuerdo con datos publicados por el INE, en estas elecciones están convocados casi 95 millones de electores con su credencial de elector, cabe señalar que comparativamente con el 2018 son cinco millones de personas más para votar por 20 mil 292 cargos de elección popular.
Dicho tumultuoso número tiene que ver con las 15 gubernaturas, los 500 diputados federales, y de los 2,457 municipios que hay en nuestro país, 1,923 tendrán que renovar su ayuntamiento.
Querido y dilecto lector el cuantioso número de los puestos de elección popular está en la renovación de los congresos locales en donde se juegan 1,063 diputaciones locales a quedar de la siguiente manera:
Aguascalientes: 27 diputaciones, Baja California: 25 diputaciones, Baja California Sur: 21 diputaciones, Campeche: 35 diputaciones, Chiapas: 40 diputaciones, Chihuahua: 33 diputaciones, Ciudad de México: 66 diputaciones, Colima y Durango: 25 diputaciones cada estado, Estado de México: 75 diputaciones, Guanajuato: 36 diputaciones, Guerrero: 46 diputaciones, Hidalgo: 30 diputaciones, Jalisco: 38 diputaciones, Michoacán: 40 diputaciones, Morelos: 20 diputaciones, Nayarit: 30 diputaciones, Nuevo León: 42 diputaciones, Oaxaca: 42 diputaciones, Puebla: 41 diputaciones, Querétaro: 25 diputaciones, San Luis Potosí: 27 diputaciones, Sinaloa: 40 diputaciones, Sonora: 33 diputaciones, Tabasco: 35 diputaciones, Tamaulipas: 36 diputaciones, Tlaxcala: 25 diputaciones, Veracruz: 50 diputaciones, Yucatán: 25 diputaciones y Zacatecas: 30 diputaciones.
Es importante mencionar que de los estados en juego, ocho están actualmente gobernados por el PRI, cuatro por el PAN, uno por Morena, otro por el PRD y uno más por un independiente.
El total de puestos en juego es de 3,501 candidatos. Que si lo multiplicamos por el número de partidos grandes y chiquitos el número se eleva estratosféricamente a nivel nacional. Por eso nuestro sistema democrático es caro y no debemos menospreciarlo.
De los casi 95 millones de potenciales electores sería magnífico que la polarización que emite todas las mañanas el presidente AMLO y que abona la 4T permita que un alto porcentaje acuda a votar en unas elecciones intermedias que habitualmente son desairadas, sería un gran logro que, nos guste o no, habría que atribuirlo al actual presidente.
Los dados están tirados, el presidente quiere 336 diputados federales para así tener la mayoría calificada para cambiar la constitución sin tener que negociar con la oposición. La decisión la tiene el elector.
El tiempo hablará.