La vacuna contra el sarampión es segura y altamente efectiva, pero como cualquier biológico puede provocar efectos secundarios leves y, en casos poco frecuentes, reacciones moderadas o graves
La vacuna contra el sarampión —generalmente aplicada como parte de la triple viral (sarampión, rubéola y parotiditis)— constituye una de las intervenciones de salud pública más eficaces para prevenir complicaciones graves asociadas a esta enfermedad viral. Desde el punto de vista clínico, su perfil de seguridad es ampliamente favorable; no obstante, como cualquier vacuna, puede generar efectos secundarios que conviene conocer.
En la mayoría de los casos, las reacciones posteriores a la inmunización son leves y transitorias, reflejo de la activación del sistema inmunológico. A continuación, se describen nueve posibles efectos secundarios de la vacuna contra el sarampión, con una explicación detallada de su presentación clínica y recomendaciones generales.
La reacción local en el sitio de inyección es el efecto secundario más frecuente tras la vacuna contra el sarampión. Puede manifestarse como dolor leve, enrojecimiento o una discreta inflamación en el brazo donde se aplicó la dosis. Estas molestias suelen aparecer dentro de las primeras 24 horas posteriores a la vacunación.
Desde el enfoque clínico, se trata de una respuesta inflamatoria local esperable y autolimitada. Generalmente desaparece en uno o dos días sin necesidad de tratamiento específico, más allá de medidas sintomáticas como compresas frías y analgésicos indicados por un profesional de la salud.
Fiebre leve a moderada
La fiebre es otro de los efectos secundarios de la vacuna contra el sarampión que puede presentarse entre el quinto y el décimo segundo día posterior a la aplicación. En la mayoría de los pacientes, la temperatura no supera los 38.5 °C y se resuelve espontáneamente.
Este aumento térmico es consecuencia de la respuesta inmunológica inducida por el virus atenuado contenido en la vacuna. Se recomienda vigilar la evolución clínica y administrar antipiréticos únicamente bajo indicación médica, especialmente en niños pequeños.
Erupción cutánea transitoria
Algunos pacientes pueden desarrollar un exantema leve, similar a una forma muy atenuada del sarampión. Esta erupción suele aparecer días después de la vacunación y desaparecer en poco tiempo sin dejar secuelas.
Es importante subrayar que esta manifestación no implica que la persona padezca sarampión activo ni que sea contagiosa. Se trata de una reacción inmunológica benigna que no requiere aislamiento ni tratamiento específico, salvo vigilancia clínica.
Inflamación de ganglios linfáticos
La linfadenopatía leve puede observarse en ciertos casos, especialmente en la región cervical o detrás de las orejas. Esta reacción responde a la activación del sistema inmune frente al antígeno vacunal.
Desde el punto de vista médico, la inflamación ganglionar posterior a la vacuna contra el sarampión suele ser discreta y temporal. Si persiste más allá de varias semanas o se acompaña de otros síntomas sistémicos, es recomendable una valoración clínica.
Irritabilidad y malestar general
En población pediátrica, puede presentarse irritabilidad, somnolencia o disminución transitoria del apetito tras la vacunación. Estos síntomas forman parte del cuadro general de respuesta inflamatoria leve.
Habitualmente, el malestar general es autolimitado y no compromete el estado general del menor. La observación domiciliaria y el acompañamiento son suficientes en la mayoría de los casos.
Convulsiones febriles (poco frecuentes)
En raras ocasiones, la fiebre asociada a la vacuna contra el sarampión puede desencadenar convulsiones febriles en niños predispuestos. Este evento es poco común y generalmente no deja secuelas neurológicas.
Es fundamental aclarar que las convulsiones febriles también pueden ocurrir por infecciones comunes en la infancia. Ante cualquier episodio convulsivo, se debe acudir de inmediato a un servicio de urgencias para evaluación médica.
Dolor articular transitorio
En adolescentes y adultos, particularmente mujeres, se ha descrito la aparición de artralgias leves después de la vacunación. Estas molestias suelen ser temporales y de intensidad leve a moderada.
Desde la práctica clínica, el dolor articular posterior a la vacuna triple viral rara vez requiere intervención más allá de analgésicos convencionales. Su evolución es favorable y sin complicaciones permanentes.
Reacciones alérgicas leves
Algunas personas pueden presentar urticaria o prurito poco después de la administración de la vacuna. Estas reacciones cutáneas leves suelen responder a tratamiento antihistamínico.
Es importante diferenciar estas manifestaciones de una reacción alérgica grave. Cualquier antecedente de alergia severa a componentes de la vacuna debe ser evaluado previamente por un especialista.
Anafilaxia (extremadamente rara)
La anafilaxia es una reacción alérgica grave, de aparición inmediata, que puede incluir dificultad respiratoria, hipotensión y compromiso sistémico. Este evento es extremadamente raro tras la vacuna contra el sarampión.
Por protocolos de seguridad, todas las unidades de vacunación están preparadas para atender este tipo de emergencia. La probabilidad de anafilaxia es significativamente menor que el riesgo de complicaciones graves asociadas al sarampión natural.
Agencias