El Instituto Municipal de la Mujer está dando ayuda profesional a un grupo de mujeres que en algún momento sufrieran la violencia doméstica, y no precisamente con golpes u otro tipo de maltrato físico, a veces tenía que ver con la dependencia económica o la limitación para que se desarrolle profesionalmente.
Incremento
La situación de estas mujeres ha sido muy complicada, especialmente a partir del aislamiento social decretado a nivel global por la pandemia del coronavirus, cuando el varón, principal instigador de esta conducta, permanecía más tiempo en su domicilio, y se generaban conflictos por motivos diferentes, informa la titular Claudia Cepeda.
Uno de los más comunes era el manejo de la economía familiar como medio para presionar o humillar a la cónyuge, o a sus dependientes, enseñoreándose por ese motivo sobre los demás.
Es una actitud dolosa, que afecta en el ánimo, en la autoestima de las personas, mas cuando no tienen la posibilidad de allegarse recursos por sí mismas.
Humillación
Otro factor que se presenta es la limitación de una persona a otra para que puedan seguir estudiando o creciendo profesionalmente, es como obstaculizar sus aspiraciones, sus sueños, sus proyectos para un mejor mañana, como si tuvieran el temor a verse superados en el desarrollo profesional o en la generación de ingresos.
Se estima que cada semana se documentan entre cuatro o cinco casos de este tipo de violencia en la casa, a las que les da seguimiento, tanto en el área legal como en la psicológica, además en algunos casos que se considera un riesgo para ellas permanecer en su casa, se les da asistencia en un edificio que proporciona el DIF.