Poco más de 800 migrantes han logrado cruzar a Estados Unidos al amparo de un programa de protección que podría acogerlos por un tiempo, incluso permanentemente, pero tampoco es una garantía de que no serán deportados.
Gladys Cañas, representante de la asociación Ayudándolos a Triunfar, explica que con apoyo de organizaciones no gubernamentales de Estados Unidos, se le está dando seguimiento a cada caso, ya que estas personas necesitan mucho apoyo en cada fase del proceso de asilo humanitario que han solicitado.
Continuidad
Dijo que una de las situaciones más complicadas para ellos, es que una vez que han cruzado y que son atendidos en corte, deben seguir un proceso amplio que puede durar meses, tiempo durante el cual no pueden trabajar, así que sus familiares o personas altruistas se hacen cargo de su manutención y asistencia.
Debido a su situación, familiares que se encuentran ya laborando en ese país, así como algunos que siguen en Centroamérica por ejemplo, les están ayudando a subsistir mientras les resuelven su situación.
Comenta que hay varias asociaciones de abogados y de otros profesionistas que están muy atentos a sus necesidades, para tratar de conseguir que se queden legalmente.
Pero la realidad es que nadie tiene garantizada su estancia en territorio norteamericano, no todos van a calificar para asilo, la sombra de la repatriación está siempre sobre ellos.
Riesgo
Y precisamente una causa de expulsión es omitir la prohibición de trabajar antes de que se les defina si procede el asilo. Tomar un empleo, aunque sea de manera informal, sería motivo suficiente para ser echado a su país natal al momento.
Por esta razón se les sigue dando la ayuda necesaria, como asesoría legal, poniéndolos en comunicación con organizaciones y activistas que se dedican a impulsar el arribo de extranjeros.
Agencias