A la par de las investigaciones que realicen las autoridades ministeriales del deceso de dos empleados de la Junta de Aguas y Drenaje, ayer tarde los directivos se reunieron con la base sindical para analizar si hubo una negligencia y en su caso, quién sería responsable.
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Se trata del caso de los trabajadores de base Samuel Trejo Robles y Luis Alberto Rubio Torre, que perdieron la vida cuando trabajaban en un cárcamo en el ejido La Venada, donde sus compañeros a manera de respeto suspendieron la celebración por el Día del Padre.
El gerente Rodolfo Simón Hernández informa que la finalidad de esta reunión era llegar a la verdad sobre lo ocurrido, ya que se han manejado diversas versiones, pero aparentemente alguien cometió un error y ocurrió la tragedia.
Para resolver este tipo de controversias, la JAD cuenta con una Comisión de Control e Higiene, que se encarga de analizar los hechos y las versiones de las partes involucradas, para deslindar responsabilidades.
Por lo que respecta a los deudos, han recibido el apoyo previsto para estos casos, ya que debido al alto riesgo con que ellos laboran, cuentan con apoyo para gastos funerarios y otros beneficios.
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Si se llegase a confirmar que se trató de un error humano, se ha de analizar si procede algún tipo de sanción administrativa, y en todo caso, qué otras opciones se tendrían.
Lo cierto es que a pesar de los riesgos que tienen los trabajadores de la JAD cuando atienden fallas del drenaje o realizan limpieza de los cárcamos, por la concentración de gases, no cuentan con las medidas de protección personal, básicamente se han acostumbrado a soportar las emanaciones que llegan a ser peligrosas.
La Comisión de Higiene rendiría también un dictamen sobre lo sucedido, pero también están a la espera de conocer los estudios forenses que hicieron los peritos de la Procuraduría del Estado.
Agencias