31/07/2017 - La zona norte de México sufrirá una desaceleración en el último trimestre del presente y se extenderá para el 2018, esto al registrar un crecimiento de 1.8%, resultado de la menor inversión detonada por la incertidumbre y el deterioro del consumo, esto como parte de la incertidumbre que ha dejado las negociaciones en el TLC.
Sobre ello, Manuel Carbajal Reyes, consultor de negocios y desarrollo fronterizo, comenta que este pobre desempeño implica un menor dinamismo respecto de 2% estimado también por el grupo financiero para este año, lo que tendrá un impacto casi inmediato en las empresas que operan en la frontera del país, esto por la relación tan estrecha con los Estados Unidos.
Señala que además, el retorno de la inflación a la meta de 3% con +/- 1 punto porcentual, se presentará hasta el 2019, y el próximo año continuará la variación de los precios generales hasta mantenerlos fuera del objetivo, en 4.5%, anticipó el entrevistado.
"Viene lo peor"
Durante su visita a Matamoros, el estratega explicó que “viene lo peor” en lo que respecta a la estabilidad económica de la frontera del país, aunque señala que hay un factor que puede aliviar, temporalmente esta situación, ya que la contaminación del tipo de cambio a los precios parece por el momento detenido, y esto ayudará a moderar la tendencia de los precios generales.
Por ello estima que el pico de la inflación en la frontera se tocó ya en la segunda quincena de julio y podría estar entre 6.40 y 6.50 por ciento, no obstante, admite que se encuentran menos optimistas que en el Banco de México (Banxico) al proyectar el retorno de la inflación a la convergencia.
Primeros efectos la inflación
De acuerdo con su diagnóstico, “71.2% de los genéricos que componen la canasta de la inflación están subiendo arriba de la meta esto significa que ya está muy generalizada la tendencia al alza y podría estar evidenciando que hay efectos de segundo orden”, lo que se traduce como un encarecimiento por el miedo, cambios no previstos en el plan, principalmente del ramo agrícola. “Esto significa que más allá de la contaminación por tipo de cambio y gasolina, se está generalizando, lo que hará más difícil que baje la inflación; por eso no estamos tan optimistas en que tan pronto como llegue el 2018 baje la inflación. Porque no es que bajen una o dos cosas que subieron. Esto es lo que nos hace sentir que será más lento el proceso de convergencia”.
El estratega descartó que el escenario de los precios generales vaya a generar un impacto en la decisión de la Junta de Gobierno sobre la política monetaria.
En su opinión, “el siguiente movimiento del Banxico será una reducción de la tasa”, lo que sucederá una vez que se confirme una inflación menos alta, hacia fines del 2018.
Desde su perspectiva, la tensión del mercado por el resultado de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y las elecciones del año entrante, podrían llevar al tipo de cambio a cotizar por arriba de los 18.50 pesos por unidad.
Esta variación limitará el espacio para mayores movimientos de la tasa al alza, acotó. En consecuencia, prevé que la tasa de interés seguirá en 7% y llegará a 5.25% hasta el 2019.
Agencias