Canadá apuesta por vehículos eléctricos para romper dependencia con EE. UU.

Canadá.- En un movimiento que redefine la relación comercial en Norteamérica, el primer ministro Mark Carney presentó un ambicioso plan de incentivos fiscales y subsidios diseñado para convertir a Canadá en una potencia global de vehículos eléctricos (VE). La estrategia surge como una respuesta directa a la hostilidad económica de la administración Trump.

Independencia estratégica

Desde una planta de autopartes cerca de Toronto, Carney fue enfático: "Debemos cuidar de nosotros mismos". El plan busca diversificar los socios comerciales de Canadá, cuya industria automotriz exporta actualmente el 90% de su producción a Estados Unidos, sector que ha sido golpeado por un arancel del 25% impuesto por Washington.

Puntos clave del plan de Carney

Para contrarrestar el desmantelamiento de políticas ambientales en EE. UU., el gobierno canadiense implementará las siguientes medidas:

Incentivos a la inversión: 3,000 millones de dólares canadienses destinados a plantas de producción.

Apoyo al consumidor: Reintegros de hasta 5,000 dólares canadienses por la compra de vehículos eléctricos (exceptuando los fabricados en China).

Nuevas metas de emisiones: Aunque se eliminó el mandato de emisiones cero para 2035, se endurecieron las normas para que el 90% de las ventas sean eléctricas en 2040.

Alianzas asiáticas: Tras pactos con Corea del Sur y aperturas parciales a China, Canadá busca que empresas como Hyundai, Kia, Toyota y Honda sigan siendo el motor del empleo en Ontario.

El factor Trump

La tensión entre ambos líderes alcanzó un punto crítico tras la visita de Bill Ford a Trump en Michigan, donde el presidente estadounidense afirmó que el acuerdo comercial con Canadá y México (T-MEC) ya no era necesario. Carney, por su parte, ha llamado en foros como Davos a crear una "alianza protectora" de potencias intermedias para salvaguardar el orden económico mundial ante la "ruptura" causada por Washington.

Este plan no solo busca salvar los 125,000 empleos del sector en Ontario, sino también asegurar que Canadá no quede rezagado en la carrera tecnológica global mientras Estados Unidos redobla su apuesta por los combustibles fósiles.

Agencias