México sigue con 48 horas semanales mientras otros países avanzan a 35 – 40

México llega a 2025 con una jornada legal de 48 horas semanales, intacta desde 1917, mientras que gran parte del mundo desarrollado opera con esquemas de 35 a 40 horas y ensaya incluso semanas de cuatro días. Los datos de la OCDE muestran que México encabeza el ranking de horas trabajadas por persona ocupada, con más de 2,200 horas anuales, una diferencia profunda respecto al promedio del bloque. Esta distancia coloca a México en una posición rezagada tanto en legislación como en práctica laboral, justo cuando el debate global se mueve hacia modelos que reducen horas sin afectar la productividad.

A pesar de estudios que relacionan jornadas largas con menor bienestar y productividad por hora, el país mantiene un marco legal heredado de principios del siglo XX. Mientras tanto, la discusión legislativa para pasar a 40 horas continúa estancada y con previsiones que apuntan a una aplicación gradual hacia 2030. La comparación internacional deja en evidencia que México avanza tarde hacia un modelo laboral acorde con los desafíos actuales.

Una legislación centenaria frente a las jornadas más largas del bloque
La Constitución mexicana estableció desde 1917 una jornada máxima de 8 horas diarias durante seis días a la semana. La Ley Federal del Trabajo mantiene este tope en su artículo 61, que define la duración de las jornadas diurna, nocturna y mixta, todas dentro del límite de 48 horas semanales con un día de descanso. Durante más de un siglo, esta referencia no ha sido modificada, aun con los cambios económicos, productivos y demográficos que el país ha experimentado.

En la práctica, México opera con una carga aún mayor. Series recientes del organismo internacional apuntan a un promedio de entre 2,200 y 2,207 horas trabajadas por persona ocupada en 2023, lo que lo coloca en el primer lugar entre sus pares. Este nivel se compara con las 1,700–1,800 horas que suelen registrarse en países del bloque. En naciones como Alemania, Países Bajos, Dinamarca o Francia, las horas efectivas al año se ubican incluso por debajo de 1,500.

Por semana, México mantiene cerca de 45 horas usuales en el empleo principal, una cifra consistente con la estructura histórica de seis días laborales. Este escenario implica que el país no solo conserva una de las jornadas legales más altas, sino que también refleja una carga efectiva superior a la de la mayoría de las economías avanzadas.

El contraste internacional: semanas de 35 a 40 horas y ensayos de cuatro días
El panorama global muestra un desplazamiento hacia esquemas más cortos. En Francia, la jornada legal de tiempo completo es de 35 horas desde el año 2000. En Alemania, aunque el máximo legal general sigue siendo 48 horas, los convenios colectivos sitúan las jornadas típicas entre 35 y 40 horas, con promedios cercanos a 37,5. España mantiene las 40 horas legales, pero avanza en una reducción a 37,5 sin disminución salarial, algo que no ocurría desde 1983.

Otros países destacan por jornadas aún menores. Países Bajos registra una semana laboral promedio de 32 horas debido a la amplia presencia de empleo a tiempo parcial y esquemas de flexibilidad laboral. En países nórdicos y en Europa occidental, la carga de 37 a 40 horas se combina con culturas laborales más centradas en la conciliación familiar, lo que reduce las horas efectivas aun cuando el marco legal parezca similar al mexicano.

El debate internacional ha girado incluso hacia la semana de cuatro días. Ensayos en Reino Unido, Escocia y otras regiones han mostrado mejoras en productividad por hora, reducciones de agotamiento y mayor retención de talento. Informes de institutos especializados y organizaciones como el Foro Económico Mundial documentan resultados positivos tras aplicar jornadas de alrededor de 32 horas sin reducción salarial, con empresas que decidieron mantener el modelo después de los programas piloto.

Por qué México avanza tarde: un marco de 1917 y un debate apenas en construcción
México no ha modificado formalmente su jornada máxima en más de cien años. Los grandes recortes de horas que ocurrieron en Europa entre los años setenta y dos mil no tuvieron paralelo en el país, a pesar de que México ingresó a la OCDE, profundizó su integración con América del Norte y atravesó reformas laborales en otras áreas.

En los últimos años, la discusión política se ha intensificado. Diversas iniciativas planteadas entre 2022 y 2024 buscaron reducir la jornada a 40 horas, con amplio respaldo de sindicatos y encuestas, pero el proceso se estancó ante desacuerdos en el Congreso. En 2025, la administración federal abrió la puerta a una transición gradual hacia 2030, acompañada de foros de consulta para definir el calendario de aplicación.

Aun así, el debate legislativo apenas arrojará luz el mes de diciembre de 2025. Sectores empresariales argumentan que la productividad, la informalidad y los costos en pequeñas y medianas empresas requieren una transición pausada. En contraste, organizaciones laborales sostienen que México encabeza los listados internacionales de horas trabajadas y que la jornada actual dificulta la calidad de vida en un país con altos tiempos de traslado y una carga significativa de trabajo de cuidados no remunerado, especialmente para mujeres.

El rezago medido: ley, horas efectivas y agenda pública

La comparación internacional confirma la distancia:

● En la ley: México conserva 48 horas, mientras que Estados Unidos, Canadá, España, Alemania, Italia y Japón se rigen por 40 horas estándar, y Francia opera con 35.
● En horas efectivas: México promedia más de 2,200 anuales, frente a las 1,750 del promedio del bloque y las 1,340 de Alemania. La brecha se amplía cuando se observan países con jornadas más cortas o gran proporción de empleo parcial.
● En la agenda política: México proyecta llegar a 40 horas hacia 2030, al tiempo que países europeos discuten 37,5 horas o prueban semanas de 32. La distancia no es solo normativa; es también conceptual.

Los estudios internacionales resaltan que las largas jornadas mexicanas reducen la productividad por hora y afectan la participación laboral femenina. Además, la sobrecarga laboral se traduce en problemas de salud, menor tiempo familiar y dificultades para combinar empleo con educación continua.

Balance: un país que trabaja más mientras el mundo trabaja mejor
El retrato de 2025 es claro: México tiene una de las jornadas legales más extensas del mundo desarrollado y la mayor carga efectiva de horas según registros internacionales. La reforma laboral avanza con lentitud, lejos de la velocidad con la que otros países reducen su carga laboral y ensayan modelos más modernos.

La discusión hacia que ya se está dando en 2025 y pretende avanzar hacia 2030 abre la puerta para actualizar un sistema que ya no corresponde a las necesidades actuales. El desafío será si México se limita a ajustar sus 48 horas o si inicia una transición más ambiciosa hacia un modelo que combine productividad, salud y mejor calidad de vida.

Agencias