Por no querer levantarse temprano ni ajustarse a otras reglas de la Casa del Migrante, como la separación de varones solos, familias o mujeres con niños, los extranjeros que fueron reubicados del río Bravo, regresaron a su campamento a pesar del clima.
Argumentando que no los trataron de la mejor manera, unos 70 migrantes retornaron, algunos por sus propios medios, otros con apoyo de transporte, al bordo del río, por la avenida Tamaulipas y Margaritas, donde aún permanecían otros 150, ya que no desean cumplir los protocolos de orden, limpieza, y sobre todo, la hora de levantarse: a las 06:00 de la mañana.
Madrugaron
Alfred Larios, de origen venezolano, dijo que “la gente del campamento los sacó muy temprano porque según iban a hacer limpieza”, lo cual los ha incomodado porque estaba muy frío.
"Tal vez por el clima extremo, pudo diferirse un poco esta disposición, pero es el horario que tienen”, dijo.
Alba Luz Castilla, oriunda de Honduras, también se mostró inconforme con lo sucedido, ya que si la idea era llevarlos al albergue para que se protegieran por el frío, como quiera los sacaban muy temprano para que los encargados de limpieza pudieran asear todo.
Gladys Cañas, activista por los derechos del migrante, confirmó que ese fue el comentario que le hicieron al decidirse regresar al río, pero estima que el servicio de la Casa del Migrante es adecuado, respetuoso y muy humano, hay que otorgarle el beneficio de la duda, afirmó.
En general, estas personas se sienten maltratadas, pero en realidad todos los asistentes a la Casa del Migrante tienen que supeditarse a dichas reglas, que tienen como propósito mantener el lugar higiénico, desinfectado y mantener un orden en la convivencia, donde por ejemplo, los varones que viajan solos, estén aislados del área de familia o mujeres que viajan solas o con niños.
Disposiciones
Son protocolos ya establecidos que todos deben cumplir, por ejemplo, que a las 18:00 horas se cierra la entrada, después ya sólo pueden ingresar los que tienen un horario de trabajo por la tarde o noche.
También, a las 19:00 horas ya todos deben estar en sus camas, ya no pueden andar de un lado a otro, y a las 21:00 horas se apagan las luces para que duerman.
Y efectivamente, a las 06:00 de la mañana se tienen que levantar para asear el lugar, lo que ha incomodado a los extranjeros, en vez de sentirse agradecidos porque se les ofreció un lugar más cómodo, cálido, con alimentos y seguro, para permanecer durante esta fría semana.
Parte de la incomodidad de los forasteros es que no se les permiten la ingesta de bebidas embriagantes en los albergues, y en cambio, en el río son libres de hacer lo que gusten.
Las autoridades de los tres órdenes de gobierno tenían previsto terminar de retirar definitivamente el campamento migrante, pero no se logró convencer a los migrantes para que se reubicaran de manera permanente a los refugios.