Tortillerías ajustan precio a su criterio por falta de un control gubernamental

Con la justificación de pagar más a sus empleados por el incremento salarial, así como los ajustes correspondientes a los impuestos del IMSS, Infonavit y otros, los industriales de la masa volvieron a incrementar precios de su producto, donde según su criterio se ubicaron entre los 26 y los 30 pesos por kilo.

Sin control
Su representante, Ángel Frías, informa que no hay un precio al público estándar porque no todas las empresas están reguladas, algunas ni están dadas de alta en Hacienda, por lo tanto operan con diferente margen de ganancia, y pueden algunas ofrecer más barato para atraer clientela.
Mientras en las tiendas departamentales continuaba entre los 10 y los 12 pesos, en algunas tortillerías aplican a 26 pesos el kilo, pero también hay otras que por tradición se van arriba, llegando a los 30 esta semana.
Cita el empresario que algunos de estos comercios operan como empresa familiar, otros simplemente trabajan “por la libre”, mientras aquellos que pertenecen al comercio organizado, tienen que cumplir con todas las normas de Protección Civil, sanidad, otorgar prestaciones de ley a sus trabajadores, tributar al SAT, por ende tienen que actualizar el precio de su producto.

Oportuno
Considera que es momento que el gobierno aplique control a este alimento básico, para que todos los negocios del ramo trabajen con un mismo piso o al menos con un tope máximo, para que mediante la oferta y la demanda se posicionen en la preferencia de los consumidores.
La Unión de Propietarios de Tortillerías y Molinos de Nixtamal agrupa a un grupo menor en el universo de negocios del ramo que operan en la ciudad, tal vez unos 300, por lo cual es importante que las autoridades correspondientes hagan algo para regular su operación, para que se cuente con las mismas condiciones de trabajo, para sobresalir más que nada con precio, calidad y atención al público.
De no hacer algo el Estado, el incremento salarial pronto se verá rebasado por alzas en los productos en general, si cada empresa justifica su reetiquetado en que tiene que cumplir con sus trabajadores, aunque ni siquiera los contrate como eventuales.