Los trabajadores del Estado urgen a las autoridades de Salud para que conforme mejoren las condiciones de la pandemia del coronavirus se atiendan otros padecimientos, porque muchos pacientes crónicos han sido literalmente marginados, algunos ni han conseguido surtir sus recetas en la farmacia del ISSSTE y tienen que comprar su medicamento.
Enfoque
Ya es momento para que se asista también a personas con cáncer, diabetes, hernias y otras condiciones de riesgo para algunos derechohabientes que desde el año pasado quedaron un tanto relegados porque la atención del sistema se centró en el Covid-19, así que se cancelaron operaciones, consultas de especialidad, como también escasearon medicamentos para algunos tratamientos.
Naif Hamscho, secretario de Previsión y Atención Social de la coordinación Matamoros-Valle Hermoso del SNTE, lamentó que esta situación pusiera en riesgo a personas que necesitaban dar seguimiento a su enfermedad, porque se vieron relegados, todos los médicos estaban trabajando sobre el Covid, otros simplemente pidieron permiso para no estar en medio de la contingencia.
Ahora que ya se está controlando el tema del coronavirus mediante la vacuna, se presenta además el inconveniente de que muchos médicos, enfermeras, personal de otras áreas del ISSSTE se han jubilado porque no quisieron ya ser parte de esa emergencia sanitaria, otros lamentablemente fallecieron, ahora falta que se cubran esas vacantes para que se vaya normalizando el servicio a los pacientes.
Ausencia
Precisamente en las especialidades de cardiología y neumología hacen falta médicos, no hay consulta todavía, los enfermos tienen que esperar a riesgo de complicaciones, o se ven obligados a pagar el servicio privado, que implica serio costo.
Sucede que algunos especialistas cobran entre 900 y 2,500 por una consulta, más los estudios clínicos correspondientes para valorar la condición del paciente. Es un costo muy alto que no tendrían por qué sufragar de su bolsa, si por eso tienen derecho a la seguridad social.
Con el abasto de la farmacia pasa lo mismo, pues no se cuenta con todas las claves, de tal suerte que el paciente se ve obligado a comprar su medicamento si no desea interrumpir su tratamiento para que no se le complique su padecimiento, como le ha ocurrido ya a otros.
Hay pacientes a quienes se les ha extendido receta para que tenga medicamento hasta para cuatro o seis meses, pero no ayuda mucho porque no hay forma de surtirlas.
Héctor Flores