El gobierno de Estados Unidos realizó algunos cambios en su estrategia para expulsar de su territorio a mexicanos que son detectados en condición ilegal, al echarlos por tres municipios de la frontera con Tamaulipas, de manera constante.
Procedimiento
Anteriormente sólo se hacía por Matamoros y Reynosa, turnándose por un mes cada una, lo que generaba algunas dificultades a las autoridades locales y las organizaciones no gubernamentales que les brindan ayuda, pues llegaban por grupos muy numerosos.
Ahora se reciben en promedio 50 paisanos que son regresados por vivir y trabajar sin documentos legales en el vecino país del norte, informa Enrique Maciel, del Instituto Tamaulipeco del Migrante, que coordina algunas acciones para apoyarlos a volver con los suyos.
Las autoridades de los tres órdenes de gobierno con apoyo de organizaciones civiles y empresas, han procurado que los deportados no se queden a “probar suerte” en la frontera, los ayudan con asistencia médica, alimenticia, y se les apoya para que se comuniquen con su familia para cortear su viaje de regreso a casa, para los cual se les apoya con el transporte.
Uno de los viajes que se les proporciona cubre ciudades como Monterrey, ciudad de México, y otras del sur, para acercarlos lo más posible a su hogar.
Los familiares se comprometen a esperarlos en algún punto intermedio para llevarlos a su domicilio.
Seguridad
La finalidad es evitar población flotante, personas en tránsito que con la esperanza de intentar cruzar otra vez a EU como ilegales, se queden a vagar por la ciudad mientras consiguen los recursos necesarios, algunos lamentablemente a falta de empleo, se dedican a delinquir.
Aunque los compatriotas que permanecen sin permiso en ese país esperaban políticas favorables en materia de migración y naturalización por parte de la nueva administración federal, lo cierto es que los programas de deportación no se han suspendido, a diario llegan grupos desde 20 hasta 60 personas al puente, cuando son expulsados por su condición ilegal.