Migrantes se quejan de suspensión de servicios

La comunidad migrante que se encuentra en el campamento del bordo del río, contiguo al puente nuevo internacional, se inconformaron porque presuntamente las autoridades mexicanas han incurrido en violaciones a sus derechos humanos, al cancelarles el acceso a servicios básicos, como agua potable, alimentación y sobre todo, exponiéndolos a condiciones insalubres en plena pandemia.

Percepción
Creen que a través del Instituto Nacional de Migración, tomaron diversas medidas para presionarlos a salirse del campamento, aunque no necesariamente se regresen a su país de origen, pues a toda persona que sale de allí para rentar casa en la ciudad, ya no se les permite regresar, y también les suspenden la ayuda humanitaria que envían desde Estados Unidos, explica Javier Estrada
Los inconformes dicen que les suspendieron el suministro de agua potable, que usan para beber y sus actividades domésticas. La empresa privada que les ofrece el servicio de los baños portátiles, ya no les da mantenimiento, están muy sucios, es un riesgo sanitario usarlos en esas condiciones.

Conflicto
También dicen que agentes del INM trataron de “cortarles” el servicio de energía eléctrica que tienen en una parte del campamento, donde pueden cargar su celular, pero ellos no los dejaron, entonces les dijeron que lo harían desde el exterior del campamento, ya que la electricidad la reciben desde sus oficinas.
Se estima que en este lugar aún hay alrededor de 600 personas procedentes del Salvador, Honduras, Nicaragua, Haití, Cuba, Guatemala, Perú y de México, con la esperanza de poder solicitar asilo político en Estados Unidos.
Otra situación que les afecta, dicen, es que la ayuda que reciben de diversas organizaciones no gubernamentales de Estados Unidos, no saben de qué manera se esté manejando, porque con eso se daba el mantenimiento de los sanitarios, alimentos y servicio médico, y sienten que ya no es igual, se han descuidado esos rubros.
Por parte de la dependencia no hubo una postura oficial, básicamente se pudo conocer sólo la versión de los extranjeros.
Lo cierto es que del universo de solicitantes de asilo que llegaron de otros países a solicitar refugio en Estados Unidos, la mayor parte ya se regresó a su país o se pusieron a trabajar en México, ahora ya tienen la oportunidad de rentar e iniciar una nueva vida en la ciudad.