Poco más de tres mil pequeños comercios que operan principalmente en la modalidad de puestos semifijos y ambulantes, que prácticamente tienen sus permisos vencidos porque desde el primer trimestres del año suspendieron actividades, los propietarios ya tratan de reincorporarse a la vendimia y han saturado las oficinas de Concertación Social.
Supervisión
Roberto Mier, responsable del área, explica que la actividad comercial que regulan las autoridades locales ha tenido un comportamiento muy complicado durante la emergencia sanitaria, porque la mayoría dejó de trabajar, o al menos dejaron de mantener vigente el permiso que necesitan para eso.
Por comunicación con ellos y la supervisión que se hace en las áreas que tienen permitidas para vender, se dieron cuenta que muchos efectivamente cerraron sus puestos, incluso hubo quienes los retiraron, se llevaron su actividad a su propio domicilio ante el riesgo de enfermar en el trayecto o en la atención a los clientes.
Por otra parte, en muchas viviendas se abrieron comercios de todo tipo ante el crecimiento del desempleo, pero no todos solicitan autorización oficial, dan por hecho que están en su casa y no es necesario.
Retorno
Ahora con el regreso de gran parte de las actividades productivas, el comercio informal ha comenzado a reactivarse poco a poco, han comenzado a revalidad sus permisos para colocarse en áreas públicas.
Ya que se trata de una situación de autoempleo, de personas que buscan ganarse el sustento familiar de una forma sana y honesta, se les está apoyando pero se les pide que tengan un poco de paciencia porque están saturados de petición de permisos, ya que no se trata sólo de firmarles o sellarles una boleta, sino que tienen que verificar que en el lugar que proponen para ponerse a trabajar, no afecten a terceros.