La Asociación Resource Center Matamoros, que administra los fondos que varias organizaciones internacionales envían a los migrantes varados en Matamoros, procedió al retiro de la infraestructura que se les había colocado en el campamento sobre el bordo del río Bravo, ya que es inminente su evacuación.
Aferrados
La representante de RCM, Gaby Zavala, no la logrado convencer a todos de reubicarse a otro refugio mientras pasa al menos el peligro de la creciente del río, y como medio de presión deciden retirarles los baños portátiles, los rotoplas donde almacenan el agua y los lavamanos y trasteros que usan para el aseo de los enseres domésticos.
El objetivo, dice, es trasladarlos a otro lugar, tentativamente la Casa del Migrante o un centro deportivo de la colonia Solidaridad, aunque se tienen otras opciones, ante el riesgo de que se desborde el río, donde tienen el campamento.
No obstante, insisten en negarse, sostienen que allí se van a quedar aunque los dejen sin ayuda.
Al pendiente
Las autoridades hasta anoche consideraban aún seguro el lugar, pero la amenaza es latente, por eso la empresa que maneja por ejemplo los sanitarios de plástico, procedió a recogerlos para evitar su pérdida, con la opción de reubicarlos en donde las autoridades dispongan.
RCM maneja recursos que diversas organizaciones altruistas de varias partes del mundo, sobre todo de los Estados Unidos, mandan a los extranjeros que siguen en espera de audiencia en una corte del Condado de Cameron, para pedir asilo.
En el caso de los menores que estuvieron bajo estudio por sospecha de Covid-19, los mantuvieron fuera del campamento para evitar contagios, los hospedaron en un hotel.
Pero hasta anoche, los señores migrantes seguían “tercos” en no moverse de este lugar a pesar de una viable contingencia.