Población se desespera, pero urge un control

La mayoría de la gente ya se desesperó debido a la pandemia que azota el mundo y en Matamoros no tiene para cuándo acabar. La cifra de infectados ya rebasa los 620 y no se tiene una fecha de la posible contención de la enfermedad.
Abraham Vargas, delegado sindical en el ISSSTE, refiere que no se tiene idea de cuánto tardará esta situación y es preciso que la gente entienda. No es fácil para nadie estar encerrado o tener pérdidas económicas por tanto tiempo, considerando que éste es ya el tercer mes en que la mayoría de las actividades están paralizadas.
“Estamos trabajando en atender a todos los pacientes aquí porque somos la unidad asignada para la zona norte en Tamaulipas en recibir personas con coronavirus”, indica.

Entorno
El problema es que mucha gente ya no está haciendo caso a las restricciones que se pusieron por parte del gobierno y eso es peligroso. No se puede contener a esas personas que finalmente son quienes van a terminar propagando el virus a los demás, ya que no están usando ningún tipo de protección tampoco.
Para empezar no creen que se vayan enfermar porque según ellos no existe el coronavirus, desde ahí están mal porque es un asunto serio que tiene que ver con toda la humanidad y se han visto las consecuencias de todo esto alrededor del mundo.
“No es momento para estar adivinando ni poniendo resistencia en estos tiempos tan críticos de la situación”, manifiesta.

Obediencia
Es importante en estos días cruciales que la población haga caso y entienda que no es fácil tampoco para el gobierno lidiar con este problema que se dejó venir. Ya es cierto que todos quieren andar afuera y hacer sus actividades normales pero no se puede, tienen que esperar a que esto mejore y donde sea seguro para todos convivir.
Mientras no se tomen en serio la situación más enfermos van a ir saliendo y por desgracia van a morir más si no se tiene cuidado. Así que hace un llamado a todos para que “cierren filas en pro de la recuperación de la ciudad para regresar pronto a la rutina que se tenía hace unos meses todavía”, según explica.
Si todos cooperan será más fácil retornar a todo lo que era ante el mundo, a clases, trabajar y andar en espacios públicos.

Calor
Un factor que empieza a ser molesto y un atenuante de la desesperación colectiva en estos momentos son las altas temperaturas que ya se sienten. Miles de personas no tienen las condiciones adecuadas en sus casas para soportar esto, además los altos costos de electricidad orillan a la población a salirse a lugares públicos para refrescarse un poco.
Así no se obedece el "Quédate en casa” que desde hace meses el gobierno viene diciendo, finaliza.