El traslado de “el góber precioso” y del pederasta confeso responde a una estrategia para aligerar el padrón de internos que hay en las cárceles de Quintana Roo, de las que habrían sido sustraídos más de una centena de reos, de los que al momento se desconoce su identidad, pero que son catalogados como de “máxima peligrosidad”.
Marín es acusado de ordenar la tortura de la periodista Lydia Cacho por la publicación de su libro “Los demonios del Edén”, en el que pone a descubierto la operación de una red de pederastia en el estado de Quintana Roo, en la que participaban empresarios como Succar Kuri y Kamel Nacif, hoy prófugo.
Por dicho delito, el ex gobernador poblano fue sentenciado, y recluido en el mismo penal que Jean Succar Kuri, quien actualmente cumplimenta una pena de 95 años.
La operación en la que fueron sustraídos los dos individuos se da la misma semana que la gobernadora de esa entidad, Mara Lezama, visitó al presidente Andrés Manuel López Obrador.
Asimismo, ocurre a tan sólo tres semanas del ataque al penal de Ciudad Juárez que ocasionó la muerte de 17 personas, 10 de ellos oficiales de seguridad y siete reos, además de la liberación del presunto líder de “Los Mexicles”, Ernesto Alberto Piñón de la Cruz “El Neto”, y quien fue asesinado dos días después.
Posterior a dicho evento, autoridades federales aprobaron el traslado de 191 reos de ese centro penitenciario a otras cárceles, con el propósito de despresurizarlo. Acción que se repitió en otras entidades como Zacatecas.