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Proceden contra explotadores de niños que piden dinero en cruceros
El impacto de la pandemia en la economía y la fuerte movilidad social que se ha registrado en los últimos años hacia esta frontera, ha motivado un fenómeno de explotación infantil que podría pasar desapercibido porque se da en el ámbito familiar, sin embargo, existe sustento legal para sancionarlo y la voluntad de las autoridades para combatirlo.
Conducta
Se trata de personas que a falta de empleo optan por vender chicles, hacer malabares o simplemente pedir dinero a los automovilistas en los cruceros con mayor aforo vehicular, a veces incluso mostrando una receta donde hacen creer que necesitan para un medicamento, otros exhiben alguna discapacidad, unos más simplemente la fingen.
El problema, explica el abogado Félix Hi González, titular de la Procuraduría para la Defensa de las Niñas, Niños y la Mujer, en el DIF, es que muchos llevan a sus hijos pequeños para que pidan monedas, por la idea de que generan una mayor actitud compasiva de los ciudadanos y por tanto la colecta es mayor.
Pero hay casos más delicados donde los padres mandan a los niños sólo a pedir el dinero, exponiéndolos a sufrir un accidente o ser víctima de algún abusador.
En casa
Los explotadores son por lo regular los mismos padres, algunos son residentes de Matamoros o de otras ciudades del país, y últimamente se observa también en caso de los migrantes de diversos países que utilizan también a sus niños como medio de recaudar dinero.
En visitas a los cruceros, cuando se detectan estos casos, se procede a levantar un acta y tratándose de padres e hijos, se le advierte al adulto que si vuelve a incurrir en esa conducta, se le procesará y el niño quedará protegido por el DIF. Cuando menos un caso diario se documenta, pero no ha sido necesario proceder.