Polémica ejecución de prisionero con convulsiones renueva dudas sobre pena de muerte en EU


Antes de ser declarado muerto, un prisionero condenado a la pena de muerte sufrió numerosas convulsiones durante su ejecución en Estados Unidos la tarde del jueves.

John Grant, un afroestadounidense de 60 años, recibió la inyección letal en una prisión de Oklahoma, en el sur de Estados Unidos, tras ser sentenciado a muerte por asesinato en 1999.

Una decisión de última hora de la Corte Suprema de Estados Unidos autorizó el procedimiento.

Fue la primera muerte de un prisionero en los últimos siete años en ese estado, desde que una serie de ejecuciones fallidas llevaron a una moratoria temporal de la pena capital.

La manera en que murió Grant, sin embargo, ha vuelto a generar cuestionamientos sobre los métodos en que se aplica la inyección letal en Estados Unidos.

El prisionero vomitó y convulsionó "dos decenas de veces" antes de quedar inconsciente y recibir un coctel de fármacos que terminó con su vida.

El Departamento de Correccionales de Oklahoma dijo que el procedimiento se desarrolló según lo planeado.

"La ejecución del preso Grant se llevó a cabo de acuerdo con los protocolos del Departamento de Correccionales de Oklahoma y sin complicaciones", dijo el director de comunicaciones Justin Wolf en un comunicado.

Pero lo que atestiguaron algunos periodistas cuestiona la declaración oficial.

Agencias