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Pese al esfuerzo de autoridad, ciudadanos cumplen con festejos
La costumbre de festejar a mamá rompió todas las expectativas de las autoridades, que pretendían evitar todo tipo de aglomeraciones, ya que en tiendas departamentales, negocios de comida y puestos ocasionales de “regalitos”, se hacían largas filas para poder entrar.
Desde el viernes, autoridades de los tres órdenes de gobierno bajo la coordinación de Coepris del Estado, realizaron recorridos por diversas áreas de la ciudad para evitar que las personas se congregaran en pastelerías, tiendas y panteones, pero muchos ciudadanos no se ajustaron a las medidas, en el afán de cumplir con un compromiso: celebrar a mamá.
Necedad
Roberto Medina, de oficio guardia de seguridad de una de las cadenas transnacionales que operan en la ciudad, dijo que la disposición de las autoridades se cumple en el ingreso, donde no se permite más de una persona por familia, no se admiten niños, ni mayores después de mediodía.
Al cliente se le toma de temperatura, se le aplica gel antibacterial en las manos, se le lava la parte del carrito donde se empuja, y si hay que hacer fila -ya que se procura que no haya más de 50 clientes a la vez- deben estar a un metro u medio de distancia al menos. Así como sale un consumidor, se deja entrar a otro, pero se impacientan.
Pero cierto es que muchas personas no hacen caso a la sugerencia, ya sea porque hace sol, porque se desesperan para ingresar o porque consideran que la enfermedad no existe y que no deberían limitarles el paso.
De temporada
En los alrededores de Plaza Patio se improvisaron puestos donde se ofrecen ramos de flores, chocolates, cartitas con frases alusivas a la madre, algunos obsequios como bolsas y accesorios para dama, y no se verifica que hagan fila, la gente llega, ve y compra, o sigue su camino. Los vendedores usan cubrebocas, muy pocos no, pues si bien parecen haberse aligerado las medidas de prevención, el temor persiste.
Gloria Margarita Treviño, que se dio habilidades para armar algunos arreglos para mamá, dijo que lleva tres años con esta práctica para obtener ingresos adicionales, que no notó diferencia en cuanto a clientes que llegan a comprar, porque para la gran mayoría, la ocasión amerita el riesgo.