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No quieren más migrantes en albergues de la ciudad
Ante la amenaza del coronavirus y el incremento en contagios, los responsables de los albergues en la ciudad no quieren recibir a migrantes y hasta deportados. Es una realidad que se está viviendo que los pone en aprietos a todos porque no se le ve fin a esta pandemia al menos en México.
No se trata de discriminación ni de racismo, sino es un tema de seguridad para todos dado que el virus está resurgiendo y no se ven mejores condiciones para nadie, reconoce Gladys Cañas, presidenta de la asociación Ayudándoles a Triunfar.
Explica que en los albergues se les hace una encuesta para ver de dónde proceden y con quiénes han tenido contacto, en algunos casos se ven en la obligación de pedir la prueba de coronavirus. Son medidas para proteger el personal voluntario que ahí trabaja y también a los que están refugiados en esos lugares.
Control
La Secretaría de Salud está haciendo su parte tratando de mantener el control de la situación pero no es fácil para nadie. Ni las instituciones ni el gobierno pueden hacer esto, prueba es que México lucha por segundo año consecutivo con este mortal virus y no ha sido posible erradicar o decir “tenemos el control total”.
Las vacunas en realidad son experimentales porque incluso personas ya vacunadas se han contagiado y muerto por esas razones. “Podemos afirmar que nadie está a salvo porque la pandemia tiene variaciones y la ciencia aún no controla el virus, no sabemos por cuánto tiempo las cosas vayan a estar así”, manifiesta.
Pocos pero llegan
Dadas estas circunstancias la gente lo sabe, y están llegando ya muy pocos a la frontera y son mexicanos en su mayoría. Buscan mejorar mejores oportunidades de trabajo que no tienen en sus lugares de origen.
Sin embargo mientras se instalan en la ciudad o buscan un lugar donde quedarse acuden a los albergues donde son rechazados. “Hay mucha desconfianza y es normal porque en estos momentos no se sabe quién trae el virus o por dónde nos va a llegar el golpe”, dice.
Mientras hay un grupo de personas que no creen, otros más se “vuelven paranoicos” que ya no saben a dónde irse o tienen desconfianza de todos hasta de su propia familia a estas alturas, según señala.
Condiciones
Mientras la situación no mejore seguirán con estos protocolos en los albergues porque no hay de otra manera. “Tenemos que entender las cosas, no es fácil confiar en las personas en estas circunstancias, no sabemos si se han cuidado y están enfermos y eso podría desatar una ola de contagios en un albergue”, indica.
Así que por una parte pide comprensión de las personas que llegan, que no se sientan agredidas en sus derechos, más bien que es una crisis de salud donde cada quien toma medidas para protegerse, finaliza.