No paran muertes por meningitis en Durango; suman 21 fallecimientos


La noche del viernes y la madrugada de este sábado, se reportaron dos muertes más a causa del hongo de la meningitis en el estado de Durango sumando ya un total de 21 perdidas.

Los fallecimientos se tratan de dos mujeres, Brenda de 37 años y Vanessa de 24 años de edad.

Ambas portadoras se encontraban recibiendo atención médica en las instalaciones del Hospital General 450.

Debido a estas dos nuevas pérdidas, la lista de defunción a causa de dicha enfermedad ha incrementado, por lo que actualmente cuenta con un total de 21 fallecimientos.

También se da a conocer que en cuanto a portadores, se cuenta con un registro de 68 casos confirmados hasta el día de hoy.

Mil 400 mujeres serán atendidas por meningitis tras brote en hospitales de Durango

La meningitis aséptica dejó a tres hermanitos sin madre; así fue el calvario de Maleny

El 21 de agosto ‘Maleny’ Rojas tuvo un parto vía cesárea para dar alumbramiento del que sería su tercer hijo, en el Hospital del Parque en Durango Capital. Casi tres meses después y tras peregrinar entre un doctor a otro para conocer la causa de sus dolores de cabeza, moriría de meningitis causada por un hongo.

A Leticia Magdalena Rojas, conocida de cariño como ‘Maleny’, un hongo acompañado de negligencia médica le arrebató la vida, dejando huérfanos de madre a tres menores: una niña de 7 años, un niño de 1 año y 7 meses y un bebé de tres meses.

Abigail, hermana de Maleny, explicó que la odisea comenzó cuatro días después de la cesárea cuando iniciaron los fuertes dolores de cabeza y las náuseas: “Había días en los que le era imposible levantarse de la cama. Le llevaban al bebé a la cama y ahí le daba pecho, pero no podía levantarse”.

El calvario de ir de un doctor a otro para encontrar un diagnóstico

Originarios de Santa Lucía, Durango, primero la llevaron a un consultorio privado en el mismo municipio para que la revisara. El doctor le dijo que tenía una fiebre puerperal, infección que les describió como común después de un parto “y le dijo que más en ella, que había tenido dos césareas casi seguidas. Le recetó una medicina que por un tiempo le sirvió”, recordó Abigail.

Luego volvió la migraña acompañada de vómito, por lo que el 6 de octubre su familia la trasladó al Hospital Integral de Canatlán, en donde en primera instancia le mencionaron que se trataba de un desajuste en la presión y de nueva cuenta, le dieron otro medicamento. En esa clínica le realizaron estudios que arrojaron que supuestamente tenía dos bacterias en el estómago: salmonella typhi que causa tifoidea (pero a ella le explicaron que no tenía la enfermedad, sólo el microbio) y otra que se adquiere al ingerir alimentos o bebidas contaminadas.

Estuvo con antibiótico por dos semanas y hubo una mejoría, sin embargo había “días buenos y días malos”, mencionó la hermana.

Al acudir a su siguiente cita en el mismo hospital de Canatlán, los estudios no sólo mostraron que no habían desaparecido las dos bacterias antes mencionadas, sino que había aparecido una tercera. Al mismo tiempo Maleny empieza a quejarse de que su vista de su ojo izquierdo es borrosa y que la luz le molestaba de sobremanera, por lo que la canalizaron con un oftalmólogo a la capital de Durango.

“Hay algo mal en su cabeza”, neurólogo

Al revisarla, el especialista le informó que todo estaba bien con sus ojos pero necesitaba mandarla con un neurólogo.

“Hasta ese momento no sabíamos nada de la meningitis, se desconocía la enfermedad, no se hablaba de eso en las redes ni en los periódicos. Nadie decía nada”, narró Abigail.

El 1 de noviembre el neurólogo le notifica que “hay algo mal en su cabeza, que desconocía qué era ni qué tan avanzado estaba pero le dice que era probable meningitis”.

Ahí fue la primera vez que la familia Rojas escuchó sobre esa enfermedad, en ese entonces poco conocida pero que ya ha cobrado la vida de 19 personas, en su mayoría mujeres que, al igual que Maleny, se sometieron a un procedimiento obstétrico seguro que se volvió inseguro en Durango, o al menos en las cuatro clínicas privadas que fueron aseguradas.

“El doctor mandó a mi hermana al Hospital 450 a hacerse estudios y le dijo que era de vida o muerte; que la tenían que internar y la ingresaron de emergencia ese mismo día. La tenían aislada y nadie podía estar con ella pero tampoco nos informaban nada, sólo decían que le harían más estudios, primero una tomografía, después más estudios, pero no nos daban resultados ni nos decían el estado de salud de Maleny”, describió.

Al contar la historia de su hermana, Abigail cayó en cuenta que el gremio médico probablemente ya sabía desde que llevaron a su hermana al neurólogo de la emergencia por el brote de meningitis.

Más mujeres en la misma situación: una enfermedad desconocida, sin saber la causa

Abigail hizo hincapié en que antes del neurólogo y de que su hermana fuera ingresada en el Hospital 450, “todos los doctores fueron atentos y se portaron muy bien”, inclusive el doctor que le realizó la césarea en el Hospital del Parque y a quien no culpan. Por otro lado, el trato que recibieron su hermana y la familia en el Hospital 450 lo describió como “déspota”.

Como ella, había otras mujeres en el hospital en la misma situación pero con diferentes síntomas:

“Mi mamá platicó con una señora en la sala de espera; le contó que su hija también había tenido un parto por césarea pero su situación se había complicado más porque después de los dolores de cabeza, se le paralizó la mitad del cuerpo y estuvo sin conocimiento varios días”.

Agencias