Migrante con 8 fracturas en el cráneo durante arr3sto de ICE dice que la golp1za fue injustificada
Alberto Castañeda Mondragón cuenta que su memoria estaba tan afectada después de una golpiza a manos de agentes de inmigración que en un primer momento no podía recordar que tenía una hija y aún lucha por recuperar momentos entrañables como la noche en que le enseñó a bailar.
Pero la violencia que sufrió el mes pasado en Minnesota mientras estaba detenido está grabada en su maltrecho cerebro.
Recuerda a los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) sacándolo del auto de un amigo el 8 de enero frente a un centro comercial en St. Paul, tirándolo al piso y esposándolo, y luego golpeándolo y dándole en la cabeza con una porra de acero. Recuerda que lo arrastraron a una camioneta y lo llevaron a un centro de detención, donde, según su relato, lo volvieron a golpear.
También recuerda la sala de emergencias y el intenso dolor de las ocho fracturas de cráneo y cinco hemorragias cerebrales que pusieron en peligro su vida.
“Comenzaron a golpearme de inmediato cuando me arrestaron”, contó el migrante mexicano esta semana a The Associated Press, que recientemente reportó cómo su caso contribuyó a la creciente tensión entre los agentes federales de inmigración y un hospital de Minneapolis.
Castañeda Mondragón, de 31 años, está entre un número desconocido de detenidos por motivos migratorios que, a pesar de evitar la deportación durante la campaña del gobierno del presidente Donald Trump, han sufrido lesiones duraderas tras encuentros violentos con agentes del ICE. Su caso es una de las denuncias por uso excesivo de la fuerza que, por el momento, el gobierno federal ha rechazado investigar.
Resultó tan gravemente herido que pasó días desorientado en el Centro Médico del Condado de Hennepin (HCMC, por sus siglas en inglés), donde efectivos de ICE lo vigilaban constantemente.
Agentes dicen que se lanzó de cabeza contra una pared
Los agentes contaron a las enfermeras que Castañeda Mondragón “se lanzó intencionalmente de cabeza contra una pared de ladrillos”, una versión que sus cuidadores cuestionaron de inmediato. Una tomografía computarizada mostró fracturas en la parte delantera, trasera y en ambos lados del cráneo, lesiones que según dijo un médico a la AP que no eran compatibles con una caída.
“Nunca hubo una pared”, dijo Castañeda Mondragón en español, recordando cómo los agentes del ICE lo golpearon con la misma barra de metal utilizada para romper las ventanas del vehículo en el que estaba. Más tarde la identificó como un ASP, una porra telescópica que suelen llevar las fuerzas de seguridad.
Los manuales de formación y las políticas de uso de la fuerza por parte de la policía en Estados Unidos establecen que esa porra puede usarse para golpear los brazos, las piernas y el cuerpo. Pero golpear la cabeza, el cuello o la columna vertebral se considera una acción potencialmente letal.
Agencias