Nuestros Columnistas Locales
Los Hechos
Números incuestionables
Dentro de la política, los reconocimientos suelen ser efímeros; las encuestas cambian, los aplausos se disipan y las coyunturas se llevan lo que ayer parecía sólido.
Eso ha sido desde siempre y a lo que pasa en contrario es a lo que suele llamarse “casos de excepción”.
Es de llamar la atención, diría, cuando los casos se repiten.
Ahora que se publicaron los resultados de su más reciente trabajo estadístico, la revista especializada CongresistasMX, volvió a colocar al presidente de la Junta de Gobierno del Congreso del Estado de Tamaulipas, HUMBERTO ARMANDO PRIETO HERRERA, como el líder parlamentario mejor evaluado entre los congresos locales del país.
No es la primera vez que se da tal hallazgo.
En la medición similar anterior, del año pasado, ya había alcanzado esa posición el de Tamaulipas, y en otra evaluación más amplia -donde se midieron legisladores federales y locales-, igual apareció entre los primeros lugares del ranking nacional.
Los nombres que lo acompañan en la tabla en esta, como en la anterior, hablan del tamaño y nivel de la competencia.
En orden descendente, desde el segundo lugar: Andrés Atayde Rubiolo de la legislatura de la ciudad capital del país; Pavel Gaspar Ramírez en Puebla; María Camarena en Jalisco; Francisco Vázquez Rodríguez en el Estado de México; Carlos de la Fuente Flores en Nuevo León y Renán Sánchez Tajonar en Quintana Roo.
La política legislativa, sin embargo, queda claro que no se gana en las listas. Se gana en la capacidad de construir acuerdos.
Y ahí parece estar la clave del fenómeno.
PRIETO HERRERA ha logrado sostener una mayoría legislativa cohesionada, a la hora de desahogar los temas de la agenda pública y el interés del pueblo, pero al mismo tiempo mantener un tono de interlocución que evita los choques innecesarios.
En un país, con una historia donde los congresos locales -y las cámaras federales no serán la excepción- suelen convertirse en trincheras de confrontación, no se puede dejar de dimensionar esa operación política, que por supuesto no es menor.
El diputado Presidente de la mesa de los trabajos, SERGIO OJEDA CASTILLO, lo resumió esta semana desde tribuna: liderazgo estratégico, impulso a la profesionalización y una agenda legislativa alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Dicho en términos menos protocolarios: un Congreso que intenta parecerse más a una institución que a un campo de batalla.
Los reconocimientos no han llegado solo desde las mediciones mediáticas. Evaluaciones institucionales, entre ellas las del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, han colocado al Legislativo tamaulipeco entre los que mejor desempeño registraron en eficiencia parlamentaria el año pasado.
Y también ha habido algo poco común en la política tradicional y contemporánea: coincidencias públicas entre los poderes del Estado.
El Ejecutivo y el Judicial han reconocido el nivel de coordinación con el Congreso, traducido en resultados tangibles; algo que en otros tiempos habría sido impensable pero que además, hoy se mide en un amplio abanico de acciones que se han hecho posibles y no hace mucho parecían impensables.
Honor, a quien honor merece.
En la misma sesión de inicios de semana, cuando el diputado OJEDA hacía se exposición dentro del punto de asuntos generales, los diputados entre sí se aplaudieron y lanzaron vivas, por el momento histórico de que les toca ser protagonistas dentro de la 66 Legislatura.
Un mérito colectivo con un ente aglutinador.
Lo demás… es lo de menos.
Ya lo dijo el liderazgo político estatal: cuando haya decisiones que tomar, se dirán de frente, en forma clara y directa.
Habiendo una voz cantante, no queda más que esperar a escucharla.