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Fuerzan arresto a migrantes tras prolongada estancia en el río
Nuevamente hizo crisis el fenómeno migrante en el río Bravo por la obstinación de un grupo de extranjeros que sin considerar la seguridad de sus niños, se aventuraron a cruzar, siendo retenidos en el cauce por más de seis horas por autoridades en Texas, que ya después les abrieron paso para “entregarse” a oficiales del CBP.
Incontenibles
Tanto oficiales de Migración nacional, de Grupos Beta, y activistas por los derechos de los migrantes, como Gladys Cañas, de la Asociación Civil Ayudándolos a Triunfar, trataban de persuadir a los grupos que querían ir detrás, para que no arriesgaran su vida, como tampoco viciaran su proceso de visa humanitaria.
Pero debido a que muchos de ellos tienen de seis meses a un año varados en Matamoros, porque su proceso no avanza, como tampoco se les notifica si son o no elegibles para algún tipo de visa, ya desesperados muchos de los migrantes, principalmente venezolanos, insisten en cruzar por el río con el objetivo de ser arrestados por la Patrulla Fronteriza.
Tienen la creencia de que al ser detenidos por los oficiales norteamericanos, tienen derecho a permanecer allá mientras se resuelve su petición de asilo, lo que definitivamente es falso.
Por el contrario, una incursión ilegal a su territorio les implica desde castigos de cinco años o más sin poder hacer ya ningún tipo de trámite, como la deportación, ya sea a la frontera norte de México, a la frontera sur de este país, o a su lugar de origen. Al menos hasta Venezuela.
Gran autoestima
Entre los extranjeros se comparte otro criterio, ya que sienten que tienen el derecho a ser recibidos allá solo porque lleguen a “tocar su puerta”, como Jimny Ozuna, de Venezuela, con ocho meses de permanencia en la tierra de Rigo Tovar, que viaja solo y considera que “no les cuesta nada atenderlos, saben que estamos aquí desde hace meses”.
Freddy Ortega, del Salvador, quien viene con su esposa y dos niños, afirma que el gobierno americano tiene la obligación de ayudarlos desde el momento en que han llegado, pero ponen muchas trabas. Afirma que han hecho sus trámites por medio de la plataforma virtual, que todos los días, en horas de la madrugada revisan para saber si ya tienen cita, y nada.
Ellos no pasaron el río, se mantuvieron a la expectativa de ver qué pasaba con el grupo que estuvo entre el agua muchas horas, antes de que les dejaran pasar, seguramente por evitar que algo les ocurriera a los niños.