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Es cuestión de días para que lleguen a Matamoros cientos de migrantes
Es sólo cuestión de días para que cientos de migrantes lleguen a Matamoros, según reportes del gobierno y asociaciones civiles en la vecina frontera de Reynosa ya hay más de 2,000 personas en estos momentos. Al tener una saturación allá, el destino más corto es Matamoros.
Gladys Cañas, presidenta de la asociación civil Ayudándoles a Triunfar, reconoce que es complicado para esta gente llegar bajo condiciones críticas también, en pleno repunte del coronavirus ahora y en temporada de invierno que hace más difícil su caminar.
“Estamos con ese pendiente de que en cualquier momento pueden llegar a Matamoros en caravanas de grupos numerosos como hace tres años, considerando que Reynosa ya está al límite y no hay espacio donde tenerlos”, dice.
Temor
La cuestión es que no hay en dónde meterlos aquí tampoco y los dos albergues principales están llenos considerando que llegan muchos deportados que se quedan entre dos y tres días en la ciudad mientras logran salir al destino de origen en México.
La realidad es que aquí nunca se ha tenido capacidad para apoyar a más de 300 personas al mismo tiempo, y menos en estas condiciones de frío y con la pandemia encima que no da tregua. Las autoridades han dado marcha atrás a muchas de las actividades que habían permitido el año pasado ya que hay rebrote de coronavirus.
“Sabemos que este es el principal obstáculo ahora porque en ninguna parte los quieren recibir si no traen una prueba negativa de coronavirus", explica.
Engañados
Se sabe que sólo es cuestión de días para que cientos o miles de personas lleguen a esta ciudad dado que el resto de las fronteras ya están llenas sin poder cruzar a Estados Unidos. Como siempre Matamoros es el último destino fronterizo que ellos toman en cuenta porque primero piensan en Tijuana, Ciudad Juárez, Mexicali, Nuevo Laredo y Reynosa.
Cuando ya agotan esas lugares llegan aquí, “muchas veces lo sabemos por testimonios de ellos mismos de que llegan engañados hasta acá. Grupos de contrabandistas que les prometen cruzarlos o les dicen que sí hay peticiones de asilo por parte del gobierno norteamericano y por eso se arriesgan a venir”, indica.
Así que la culpa no es del todo de ellos, sino de otras personas que “abusan de su necesidad de salir de sus países”, manifiesta.
Proceso
Una vez en la frontera es el último rincón al que pueden aspirar a llegar porque el gobierno de Estados Unidos les podrá hacer esperar dos o tres años para ver si les facilita la entrada. Ellos saben que es con el propósito “de desesperarlos para que se regresen por cuenta propia a sus países de donde salieron. Esa estrategia funcionó porque los que llegaron en el 2019 esperaron dos años para tener su ingreso con petición de asilo humanitario”, señala.
Entonces ahora dadas estas condiciones se va a presentar el mismo panorama para ellos sin que nadie los pueda defender, expresa.