El Niño podría alterar el clima en México desde abril de 2026: advierten meteorólogos


Meteorólogos advirtieron que el fenómeno climático El Niño podría comenzar a influir en el clima de México durante los próximos meses de 2026.

Los especialistas señalan que este evento podría provocar cambios importantes en las temperaturas, las lluvias e incluso en la temporada de huracanes.

El fenómeno climático conocido como El Niño podría afectar el comportamiento del clima en México a partir de abril de 2026, de acuerdo con análisis y proyecciones de meteorólogos que monitorean la evolución de las temperaturas en el océano Pacífico.

Especialistas señalan que el sistema climático global está entrando en una fase de transición, ya que el actual episodio de La Niña está debilitándose y se espera que las condiciones pasen a una etapa neutral durante la primavera. Sin embargo, varios modelos climáticos apuntan a que El Niño podría desarrollarse más adelante en el año, lo que modificaría los patrones atmosféricos y oceánicos que influyen en el clima del país.

El Niño forma parte del fenómeno conocido como Oscilación del Sur (ENSO), un ciclo natural que ocurre cada dos a siete años y que provoca el calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico ecuatorial. Este calentamiento altera los vientos y la circulación atmosférica, generando impactos climáticos en distintas regiones del planeta.

De acuerdo con estimaciones de organismos meteorológicos internacionales, la probabilidad de que aparezca un evento de El Niño en 2026 podría aumentar gradualmente conforme avance el año. Algunos pronósticos indican que existe cerca de un 40% de probabilidad de que el fenómeno se desarrolle entre mayo y julio, mientras que hacia finales de 2026 las probabilidades podrían ser aún mayores.

Si El Niño se consolida, los expertos advierten que podría provocar cambios significativos en el clima global y también en México. Entre los efectos más comunes se encuentran el aumento de las temperaturas promedio, lluvias intensas en algunas regiones y sequías en otras, además de modificaciones en la actividad de tormentas tropicales y huracanes.

En territorio mexicano, el impacto exacto dependerá de la intensidad del fenómeno y de la interacción con otros factores atmosféricos. Históricamente, El Niño ha estado asociado con temporadas de lluvias irregulares, periodos de calor más intensos y posibles alteraciones en la temporada de ciclones del Pacífico y del Atlántico.

Algunos análisis climáticos incluso advierten que, si las condiciones oceánicas continúan calentándose, el evento de 2026 podría ser particularmente intenso, lo que incrementaría el riesgo de fenómenos meteorológicos extremos en distintas partes del mundo.

Aunque todavía existe incertidumbre sobre el momento exacto en que se consolidará el fenómeno, los meteorólogos recomiendan seguir de cerca los pronósticos climáticos durante los próximos meses, ya que El Niño puede influir en sectores clave como la agricultura, la disponibilidad de agua y la prevención de desastres naturales.

Las actualizaciones sobre el comportamiento del Pacífico y el desarrollo de El Niño se esperan conforme avance la primavera y el verano de 2026, cuando los modelos climáticos suelen volverse más precisos para anticipar sus efectos en México y el resto del planeta.

Agencias