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Cena de Negros


Vacaciones sin dinero…

Entre chismes y acusaciones de que se comen unos a otros, en una auténtica fiesta de la carne que se están dando los políticos que aspiran a un puesto de elección popular por diferentes partidos, en medio de todo eso, cientos de miles de tamaulipecos comenzaron a salir a la calle, a la carretera.
Lo hacen sin más armas que la fe y con la convicción de tener paz en su familia, muchos tomarán las iglesias como centros de oración, otros saldrán a disfrutar los ríos, playas, montañas y centros culturales de las ciudades, la intención es relajarse del estrés que causa el trabajo diario y los problemas de violencia, incluso de los políticos.

Por suerte no se necesita mucho, con ganas y con que el sol se asome será suficiente para que se abarroten las playas y los centros vacacionales en general.

Aquí, en la capital de Tamaulipas, a la altura del Paseo Méndez, tendremos el San Marcazo y, créame, no dará crédito a lo que verá, seguro serán miles de familias reunidas, riendo, disfrutando del trabajo que hacen el municipio, las televisoras locales y buena parte de la sociedad, todo con el objetivo de hacer fiesta.
A todo esto, ¿qué es la Semana Santa?. es la celebración más grande de la Iglesia católica, el triunfo de Jesús sobre la muerte y, por tanto, la base de la religión, vivirá a detalle la pasión de Cristo y, en sí, la enseñanza de Dios al entregar a su hijo a cambio de los pecados de los hombres, para regresar al redil a la oveja descarriada.

Eso es lo formal, aunque en realidad, para la gran mayoría, son vacaciones de primavera, son la fantástica oportunidad de salir a liberar el estrés y demostrarle al mundo que este Tamaulipas está de pie, altivo y con la enorme necesidad de mostrar que somos más que el oscuro periodo que vivimos en la era del prianismo.

Entonces, vamos a bailar, a salir a la calle a divertirnos, a honrar a nuestro Dios si así lo prefiere, o a darle vida al cuerpo y al alma porque también eso es necesario.

Le insisto, no necesita mucho para disfrutar con su familia, el estado es enorme en su riqueza cultural, en su diversidad de climas, contamos con las playas más hermosas del Golfo sino vaya a Miramar, La Pesca, playa Bagdad, si prefiere agua dulce a menos de 40 minutos de la capital está la presa Vicente Guerrero, famosa por la calidad de su pesca y, si le parece poco, a una hora y media está El Cielo, la biosfera de la reserva natural más hermosa del mundo, casi todos los climas, muchas clases de aves y flores que no verá en otra parte, por supuesto, también puede tener la suerte de ver animales salvajes que en otro lugar no encontrará.

Si usted es (o viene de paseo) de la capital, en verdad le invito a que un día se levante temprano, enfile hacia ese lugar que se conoce como Los Troncones, camine un buen tramo y encontrará un paisaje que nunca olvidará en su vida, si le gustan las aves, con mayor razón, se le quedará ese espectáculo de la naturaleza en la mente, ese es el famoso, para los extranjeros, Cañón de la Peregrina, y digo para los extranjeros porque muchos de aquí ni lo conocemos bien.

En la ciudad, como en casi todas las ciudades de Tamaulipas, también hay mucho que ver, un zoológico, el parque de Tamatán, el mismo San Marcazo que reúne a miles de victorenses para hacer fiesta, bailes amenizados por grupos locales con la animación de personajes que usted ve todos los días en la televisión, además de otras agrupaciones musicales de gran tradición.

Por la seguridad no se mortifique mucho, todas las carreteras y centros recreativos cuentan con vigilancia, al grado que hasta parece un exceso, podrá andar muy tranquilo en estos días, disfrutar con su familia y recargar pilas para regresar al trabajo hasta el próximo lunes.

Obvio, baile, diviértase, sueñe, disfrute, pero no olvide que la Semana Santa es un periodo de reflexión, de cuidarnos, de pensar qué podemos hacer para estar mejor, no para emborracharse y poner en peligro a todos.

Tampoco crea esa tontería de que son días de no comer carne o de sacrificarse en ayunos muy prolongados, mejor crea en la idea firme de que tenemos que ayudarnos unos a otros, olvidarnos de destruir y empezar a construir un Tamaulipas que se apegue más a lo que somos, a lo que queremos y hasta a lo que soñamos.

Por lo pronto, vamos a bailar, a tener unos días que nos permitan valorar lo que tenemos, que nos hagan pensar en la forma de rescatar a nuestras familias para aportar nuestro granito de arena y que esta sociedad recobre su confianza y la seguridad que siempre tuvimos.
También para pensar con quién vamos a trabajar y (aquí sí le hablo de los políticos) para que Victoria, o el municipio donde usted vive, tenga el alcalde y los diputados locales y federales que se merece.

De esta fiesta de Semana Santa lo que sigue es otra igual de importante, la preelectoral que tenemos encima.
En ambas hay que participar, ya no podemos subirnos a la barda a que otros disfruten o trabajen mientras solo vemos qué ocurre, hay que hacer campañas abiertamente por unos u otros porque solo de esa manera lograremos que todo vaya mejor, participando, bailando, pero sin dejar que nos lleven al baile y menos que nos toque bailar con la más fea.