Local
Alertan a familias a detectar tendencia suicida a tiempo
La cuarentena que se ha impuesto a las familias con motivo de la pandemia se ha convertido en el detonante para que algunas personas que sufren problemas emocionales lleguen al “punto de quiebre” y asuman conductas que van desde el aislamiento, deseos de morir, incluso a causarse daño a sí mismas, siendo lo más grave el suicidio, del que ya hay ocho casos registrados en Matamoros.
Complicación
La pandemia no sería una causa para estas conductas, pero sí tal vez una carga emocional más para la persona, que sumados a todos los problemas que ya arrastra desde seis meses a un año atrás, como un luto no superado, una separación familiar, pérdida del empleo, cierre de su empresa, lo conllevaría a tomar decisiones como quitarse la vida, dice el licenciado en psicología Edgar Eduardo Ipiña Rosales, de la organización ANAAF A.C.
El profesionista ofrece pláticas para padres, terapias y servicio comunitario en diversas escuelas de la localidad, donde se busca orientar a las personas que sufren desde bullying, maltrato, violencia doméstica, abuso sexual y asiste conductas disruptivas de menores, a través de la organización Atención a Niños, Niñas, Adolescentes y Familias, Asociación Civil.
Ayer se registró el suicidio número ocho desde el inicio de la cuarentena y el licenciado Ipiña considera que esto no es provocado precisamente por la contingencia, sino que las personas ya presentaban problemas emocionales derivados de su aspecto biológico, psicológico o social, que va desde la ansiedad, ataques de pánico y depresión.
Proceso
Una persona no decide suicidarse de la noche a la mañana, sino que llega a esa conclusión porque siente que ya no puede más, que no sabe qué hacer, o que su problema no tiene solución, pero es un proceso que de acuerdo a la experiencia del psicólogo Edgar Ipiña, pudo comenzar hace meses, por problemas económicos, familiares, un duelo sin alivio, y todo se complica con el aislamiento social que se ha decretado para contener la pandemia.
Salvo muy raras excepciones, todas las personas con esta tendencia emiten señales, piden en silencio la ayuda que quisieran a gritos. Es muy importante, dice, saber identificar esas señales, estar atentos si esto ocurre en el entorno familiar, de los amigos, y de conocidos en general.
Si una persona dice que se quiere suicidar, o pregunta si cambiaría algo si falta, en realidad está diciendo que tiene miedo a hacer algo así, que necesita apoyo, entonces no hay que considerarlo una broma, ni protagonismo, pues necesita atención.
Hay quien lo expresa sin decirlo al irse despidiendo de sus personas cercanas, como si fuera a emprender un viaje; un padre que le pide a su hijo mayor que debe estar preparado para quedar al frente de la familia si él falta, en realidad está delegando sus funciones porque prevé “irse”.
Alguien que comienza a regalar (heredar) sus bienes más preciados es porque siente que ya no los necesitará, que prefiere que queden en buenas manos.
Estos pacientes pueden asumir conductas distintas, como ser muy meloso con la familia, expresarle su afecto. A veces en cambio se muestran muy molestos por cualquier cosa, como buscando no dejar tristeza en la familia al faltar.
Cuadro clínico
Los síntomas pueden ir desde una tristeza, melancolía, hasta la depresión, y afecta a más hombres que mujeres en proporción 3-1, porque al menos en México la cultura del machismo impone al hombre la postura del ser fuerte, que todo lo controla, que nada lo afecta. Mientras que una mujer es muy dada a hablar con la mamá, con la comadre, con el sacerdote o el psicólogo, un varón se vería débil al hacerlo.
“Si en un grupo de amigos alguien quiere expresar que se siente mal por problemas con su mujer, no faltará que le digan que se deje de mariconadas, que la deje, que busque otras, que viejas hay muchas, entonces mejor se cierra, no habla, se guarda eso”, detalla. El cúmulo de sentimientos, denominado catarsis por los especialistas, afecta más al masculino porque además, la terapia para él es un tabú, el paciente se niega a tomarla, entra en actitud defensiva, dice que no está loco.