Tras auge energético existe gran inquietud

Esta ciudad de la costa del Golfo de México ha gozado de un robusto renacimiento en los últimos años, impulsado principalmente por un aumento de más de 30 veces en la producción petrolera en la cercana formación de esquisto Eagle Ford desde comienzos de 2010.

 

Auge económico

La economía de Corpus Christi pasó de estar estancada a prosperar, creciendo 8% en 2012 y 6% en 2013. Trabajadores con bolsillos llenos de efectivo han ayudado a propulsar el precio promedio de las viviendas de US $150 mil hace cuatro años a casi US $200 mil hoy. El puerto antes adormilado está lleno de actividad gracias a los envíos de crudo destinados principalmente a refinerías en otras ciudades de EE.UU. y Canadá. Un viejo elevador de granos ahora descarga arena, que se usa para agrietar formaciones de esquisto mediante la fracturación hidráulica y liberación de petróleo y gas.

 

Ansiedad

No obstante, la ansiedad está en aumento ahora que los precios del petróleo se han desplomado a mínimos de cinco años ante un exceso en la oferta global, lo que amenaza la revolución energética interna que ha traído prosperidad a esta ciudad de 316 mil habitantes. Algunos beneficiarios del auge ya están empezando a sentir una desaceleración. “Me preocupa que vaya a permanecer bajo”, dice Randall Witten, un ex vendedor de autos que se mudó a esta ciudad hace tres años para conducir maquinaria a sitios de perforación. El negocio ya se ha ralentizado notoriamente en los últimos meses, indica Witten, de 41 años. Los analistas dicen que es demasiado temprano para predecir cuán fuerte la caída de los precios del crudo golpeará a Texas, pero pocos están en desacuerdo en que habrá un impacto. La industria del petróleo y el gas generó 13.5% de la actividad económica del estado el año pasado, según el Banco de la Reserva Federal de Dallas. Si los precios siguen bajos, Texas podría caer en una recesión, en momentos en que el resto de EE.UU. se beneficia del combustible más barato, escribió el economista jefe para Estados Unidos de JPMorgan Chase a sus clientes. Una contracción del sector energético resonaría por toda la economía texana, que se ha beneficiado de empleos para alojar, vestir y alimentar a los trabajadores de la industria. El presupuesto anual del estado, de US $100 mil millones, que ha sido impulsado por los impuestos de la producción energética en los últimos años, también podría verse perjudicado. Ya hay señales de un repliegue conforme los precios del petróleo estadounidense han caído de US $107 a fines de junio a alrededor de US $55. Desde Houston hasta Midland, en el oeste de Texas, las empresas de exploración petrolera han empezado a reducir sus planes de perforación para el próximo año. Las compañías de servicios para yacimientos petroleros que proporcionan la mano de obra y la maquinaria para fracturar pozos, como Halliburton Co. y Schlumberger Ltd., están despidiendo empleados.

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